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Rafael García Romero

Juan Bosch: cartas escritas en el exilio

Juan Bosch: cartas escritas en el exilio

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Por Rafael García Romero

(Donde el autor cuenta qué hizo para hallarle editor a su primera obra biográfica “David, biografía de un rey”,  que publicó fuera del país y que apareció en varios idiomas durante su exilio. Son cartas que tienen, o van a tener 50 años de haber sido escritas por los autores involucrados)

No hay forma de explicar y comprender de manera objetiva un periodo tan excitante como ese de varias décadas que permaneció Juan Bosch en el exilio –y de manera específica en su condición de escritor–, si no se recurre a las múltiples historias y episodios que palpitan en una multitud de cartas escritas y enviadas desde todos los países que lo acogieron. Son cartas que hablan de cómo debió emplearse a fondo y vencer múltiples batallas para salir a camino y llevar una vida de dignidad y decoro para él y su familia.

En varias de esas cartas se cuenta la historia del origen de “David, biografía de un rey” una de las obras emblemáticas de Juan Bosch, y de su vasta producción la que primero encontró un traductor. Así que de manera temprana pudo ser leída en otros idiomas. El libro alcanzó un éxito desde su primera edición, halló, contario a otros, un buen traductor y, sobre todo, resultó un gran apoyo económico y aliciente emocional para sus amargos y difíciles días de exilio.

Aquí, en estas cartas está parte de la historia dura y amarga de una biografía que Juan Bosch escribió con mucha ilusión, confiado en que hallaría el destino que había pensado desde el primer momento que la concibió. No resultó así, pero al correr de los años la suerte le sonrió y terminó convirtiéndose en una puerta hacia una comunidad de lectores angloparlantes.

La primera versión del libro la termina de escribir el 26 de septiembre de 1956, pero luego viaja a  Israel para darle los toques finales a la obra. El escritor tenía entonces su domicilio en La Habana, Cuba; y un año después, con un contrato firmado para publicar la obra en Chile, le escribe a su editor, con un inocultable aire de indignación:

Al llegar hoy a La Habana he encontrado su carta del 22 de diciembre del año pasado, la copia que me corresponde del contrato editorial de “David, biografía de un rey”, y un ejemplar de “Cuento de Navidad”.

A primera vista, la impresión que me produjo “Cuento de Navidad” no pudo ser peor. El proyectista de la impresión confundió ese libro con un estudio sobre el desarrollo de la minoría o con una tesis doctoral y escogió el tipo, la distribución de cuerpo y márgenes apropiados para trabajos de esa índole, no para un cuento infantil. Pero al proceder a la lectura la impresión se trasformó en desoladora: No hay derecho hacer con mi cuento lo que ha hecho Zig-Zag, ni a ningún lector se le puede cobrar dinero por ofrecerle una edición plagada de errores tan graves que le hacen perder el sentido a lo escrito. Lo menos que yo esperaba de Zig-Zag es que tuviera un corrector de pruebas, no que se confiara al linotipista que compone el material.

La indignación lo hace tomar una decisión que atentaría contra la primera edición de su libro biográfico; y le responde al editor:

Con esta lamentable experiencia a la vista, le ruego, mi estimado doctor Zañartu, que use sus buenos oficios para que me sean devueltos los originales de “David, biografía de un rey”, cuya publicación no puedo confiar a Ercilla. Para el caso le envío la copia del contrato, a fin de que ésta y el original sean debidamente anulados y se me devuelvan ambos. Espero que sea posible hacer esto sin perjuicios para la Empresa; pero en última instancia prefiero que los tenga Ercilla y no yo. En el caso de “Cuento de Navidad”, Ud. no es capaz de imaginar de qué cuantía son los que me está causando el descuido, realmente increíble, con que fue editado (1).

El editor, desde Chile, le responde:

La carta que usted me ha escrito con fecha 4 del corriente y que sólo ahora puedo contestar porque me encontraba haciendo uso de mis vacaciones, me deja sinceramente desolado.

Aunque usted no me crea, dado las cordiales relaciones de amistad que nos unen y la profunda admiración que usted me inspira como escritor, tuve especial cuidado de que apareciera CUENTO DE NAVIDAD en la mejor forma posible.

Nada es más cierto que en materia de gustos no hay nada escrito, y este es el caso en lo que a la presentación del libro se refiere.

Su proyección y diagramación fue encomendada personalmente por mí a Mauricio Amster, que es el profesional más capacitado de nuestro país para esta clase de trabajos y que no solamente goza de reconocido prestigio en chile sino que cuenta con él en el exterior.

Tal es así, que las principales editoriales de Hispanoamérica y  España, cuando quieran publicar un libro en la forma más cuidada, recurren a los servicios de él, aún cuando son carísimos.

¿No ha observado usted, por ejemplo, que todas las obras del Fondo de Cultura Económica, de México, son proyectadas por Mauricio Amster?

En este caso respeto su apreciación, pues es posible que usted hubiera esperado otra cosa ¿Tal vez una edición ilustrada para niños? Si era esa su intención lamento sinceramente no haberla interpretado. Efectivamente, este su libro es magnífico para los niños, pero como tal vez yo tengo alma y corazón de niño grande pensé que también era admirable para los niños grandes de 15 a 80 años.

Tal fue mi intención al ordenar la proyección del libro, que le confieso en su presentación  me satisface plenamente.

En cuanto a las erratas que usted me dice habrá de señalar, espero con el más vivo interés su envío para cotejarlas.

El libro fue primero acuciosamente corregido por el jefe de nuestra corrección de pruebas. Al decir nuestra corrección de pruebas me refiero a la de Zig-Zag, de la cual puedo enorgullecerme porque es la mejor que existe en América y es reconocida como tal por todos los autores y editores, sin excepción alguna.

Lo lamentable del asunto es que como nuestra capacidad de impresión se encuentra muy reducida, tuvimos que hacer imprimir este libro en otra imprenta que trabaja especialmente para la empresa Ercilla.

Soy el primero en reconocer que sí tienen una corrección de pruebas desastrosa. Tal así, que no confiando en ella no solamente hago revisar los libros por nuestros correctores en galeradas, sino que también en pruebas de trozos y una vez compaginados.

Desgraciadamente, al parecer en este caso nuestras correcciones no fueron  atendidas en debida forma ¿Serán las erratas tan graves como usted dice? Los talleres de la imprenta Hispano-Suiza se encuentran actualmente cerrados por vacaciones, pero es reabren el 1r° de marzo próximo. Inmediatamente que esto suceda y  reciba las indicaciones que usted me anuncia, haré revisar acuciosamente el original suyo con el libro impreso y cotejarlo con las notas que usted me envíe.

Deseo con toda mi alma que no tenga usted la razón, porque si la tuviera realmente no tengo explicación que darle y solamente asumiría por entero la responsabilidad de lo sucedido, en forma personal, con lo cual mucho me temo que nuestras cordiales relaciones de amistad sufran un serio quebranto.

No deseo en modo alguno dejar sin efecto el contrato de edición DE DAVID.   Si he dado un traspiés con la publicación de CUENTOS DE NAVIDAD, le ruego encarecidamente me de oportunidad de reivindicarme ante usted con la edición más cuidada que sea posible hacer de su nueva magnífica obra, que ya se encuentra corregida y que está lista para ser compuesta y esperábamos enviarla a prensa en marzo próximo ¡Qué desgracia!

Reciba usted un afectuoso saludo y un cordial abrazo de su desolado amigo (2).

Acuse de recibo en Chile de “El David”

Recibo el nuevo original de DAVID que llega muy a tiempo, pues precisamente estaban revisando el anterior para iniciar la composición de la obra.

Puede tener la seguridad de que se comprobarán las fuentes de las citas por la obra que nos indica.

En próximo correo volveré sobre el particular (3).

El autor se presenta y ofrece el libro en Nueva York

Soy un escritor de la América Latina bien conocido en los países de lengua española como autor de cuentos, novelas y biografías.

He terminado recientemente una biografía de David, el rey de Israel, que es la primera biografía de ese personaje que se escribe en cualquier idioma sobre bases estrictamente históricas, sin participación de la fantasía.

El manuscrito se halla en español y tiene unas 85.000 palabras, así como dos mapas, que yo mismo tracé, señalando los lugares de Israel vinculados a la vida del rey.

Deseo saber si a Uds. Pueda interesarles una obra de esa naturaleza, entendiendo de antemano que David no figura en mi libro como personaje religioso, sino como político, guerrero, poeta, padre, amigo, amante, estadista, rey; en suma, como el fundador de una dinastía y organizador del reino de Israel.

Les anticipo, además, que deseo entregar los originales sólo sobre la base de un porcentaje en las ventas y que estoy dispuesto a llegar a acuerdos para la publicación del libro en otros idiomas, en la exposición del español y del hebreo. Para la edición hebrea me hallo en correspondencia con la Editorial “Ayanot”, de Tel-Aviv (4).

Carta al editor Juan Liscano

Te envío la nota que me mandaste a Madrid y una versión mía según a mí me gustaría que saliera. Como verás, hay muy contadas y ligeras modificaciones a la tuya.

Te envío también la respuesta a Seghers, y quisiera que tuvieras la gentileza de explicarle que aprovecho que te debía carta para despacharla bajo tu sobre, pues así me ahorro un franqueo aéreo, que en Cuba es muy alto.

¿Podrías preguntarle a Shegers si le interesaría mi novela “El Oro y la Paz”, y en caso afirmativo cuáles condiciones me ofrecería? Por otra parte, ¿por qué no lees el David? La versión que te mandé no es la misma que tenía Couffon, pues numerosas enmiendas en detalles y en la forma de expresión La han mejorado mucho el libro. Es muy probable, además, que el lector de Shegers en cuyas manos cayó no fuera el más apropiado para juzgarlo. Yo soy consciente, Juan Liscano, y te aseguro que el David es uno de esos libros que se escriben pocas  veces; no sólo por que como biografía da el curso de la vida del personaje con toda claridad, y porque abundan los esclarecimientos en puntos clave de la historia del héroe; sino porque los caracteres de todos los personajes están bien delineados y se ve con claridad el papel de esos caracteres en los hechos.

Por sí sola, la vida de David es de un interés enorme: dramática, rica en sucesos y en enseñanza, fecunda en complicaciones de tipo psicológico. Por último, ésa es la única biografía de David que se haya escrita en cualquier lenguaje, y para que te des cuenta del interés que has despertado en la propia Israel, te copio un párrafo de una carta procedente de Tel-Aviv que acabo de recibir. Dice: “Hablé con el representante literario de la editoral “Aynot”, señor Katzenelson, y éste me informó que su obra “David” fue leída por un escritor que domina castellano, el cual también como yo está entusiasmado por ésta su obra clásica y recomendó calurosamente su publicación”. El autor de ese párrafo es un lector de “Ayanot”, llamado Avrham Shmuel Juris.

Como ves, ya estoy en Cuba, Libre del agobiante clima de España, país del cual ha tomado posesión la tristeza. En cuanto a mi tierra, tu amigo Trujillo se halla ahora metido en un lío grave, el asesinato de un aviador norteamericano. Tu otro amigo, el gordo Marcos, está pensando, según noticias que me llegan de Puerto Rico, seguir el ejemplo del Perú. ¿Nos estaremos acercando a una nueva hora de América? Creo que sí.

Nota: Hay dos erratas en El Indio: Pág. 29, última línea que habla aimará; debe decir: “que hablaba aimrá: pág. 46, línea 17: “alzar la voz, gestionando a veces”; debe decir: “alzar la voz, gesticulando a veces”.

Seghers no me habla nada de pagar; yo no lo menciono en mi carta. Pero supongo que está sobrentendido, porque mi oficio es escribir y de eso vivo. (5).

Juan Bosch a su editor de Chile

Tuve el gusto de recibir ayer su carta del 22 de febrero, que por lo visto fue escrita antes de que llegara a sus  manos la mía del 11 de ese mes en la cual iba una larga lista de las erratas de “Cuento de Navidad. Como no he dado una segunda lectura al libro no puedo decirle si hay más erratas, pero como soy el peor corrector del mundo es muy probable que haya algunos más.

No solamente creo, sino estoy seguro de que Ud. trató de dar la mejor presentación a  “Cuento de Navidad”, sólo que encomendó el trabajo al Sr. Amster, que es un buen proyectista de portadas y un buen calculador del número de letras que puedan entrar en una página, pero nada más, Ahí tiene Ud. “La Isla Fascinante”; para leerla hay que destruir el libro, porque el Sr. Amster no tomó en cuenta detalles que el proyectista de un libro tiene que conocer, como por ejemplo grueso del tomo una vez impreso, si va a ser cosido, engrampado o encolado, o para un libro fino. En el caso de “Cuento de Navidad” aplicó la misma distribución del material que para “La Isla Fascinante” a pesar de que eran temas distintos y tipográficamente no podían parecerse un libro de 260 páginas y uno de 110. “Cuento de Navidad”, porque era un libro pequeño, necesitaba cuerpo, y por tanto un tipo de imprenta que diera más páginas y un papel menos prensado. La misma excesiva cantidad de margen al exterior y abajo hace todavía más ridícula la distribución, ya de por sí pequeña debido al tipo escogido por el Sr. Amster.

Hace 25 años,  Manuel Altolaguierre creó en España el estilo “Verónica” que usa el señor  Amster. Era bueno para versos, porque les quitaba la monotonía de la impresión al centro, y bueno para prosa en tipo de cuerpo, de 12 arriba y abierto, con puntos de hojitas y adornos de ese tipo. Pero fracasó para libros corrientes. Ahora lo he hallado en chile impuesto por el Sr. Amtter.

Es una moda española que no cuajó. Jamás ha ganado adeptos en el mundo una moda española porque el gusto de nuestra medre patria no es precisamente bueno.

Hoy otro aspecto de la proyección: la falta de datos sobre el tema o en el autor. Yo supongo, y se lo digo con toda seriedad, que de cada mil posibles lectores latinoamericanos, 975 deben ignorar quién es Juan Bosch. En “Cuento de Navidad” se da por descontado que yo tengo tanto nombre como Shakespeare o Cervantes y que el tema de “Cuentos de Navidad” se conoce tanto como el de “Hamlet” o “Don Quijote”. Ernest Hemingway es premio nobel; pues bien, compre Ud. cualquier libro de Hemingway editado en el año 1956 y verá en la contraportada –por que la solapa no se usa ya debido a que encarece el libro– unas frases diciendo quien es el autor y qué tema trata en la obra. El comprador se anima a comprar  con esa recomendación. A propósito de Hemingway le sugiero comprar un ejemplar de “El Viejo y el Mar” editado en la Argentina hará dos años y verá qué libro salió, tipográficamente hablado, de un cuento que tiene el largo, más o menos, de “Cuento de Navidad”. Como proyecto de edición, este último tiene una sola cosa buena: la portada. Pero con una condición: que sólo puede gustar a adultos de gusto muy fino. No es una portada para ventas grandes.

Ahora va el aspecto de las erratas. Yo me pregunto cuándo volverá a comprar un libro mío el lector que me leyó por vez primera en “Cuento de Navidad. Pues teniendo Zig-Zag el crédito de que su departamento de corrección… (Cortada en el original) (6).

Una carta da cuenta de dos ediciones del “David”, para República Dominicana. Escribe Julio D. Postigo a Juan Bosch:

Recibí las pruebas de “DAVID” y ya estoy en contacto con Peguero hijo.

Hace muchos días visité a dos de sus hermanas, entregándole la nota que Ud. envió conmigo. Posteriormente ellas me han llamado diciéndome que no habían localizado ninguno de sus libros.

Ya había pensado hacer algunos ejemplares en edición de lujo como se hizo en la primera edición de “DAVID”. (7).

Meses después le escribe a Miguel A. Peguero (8), notificándole:

Postigo me hizo saber que ya está terminada la segunda edición del “David”, pero no la he visto. Es importante que le digas a Postigo que de los dos tomos de cuentos debe encuadernar siquiera cien de cada uno igual que el “David”, a fin de tener una pequeña colección pareja (9).

En la carta que reproduzco a continuación el autor presenta el libro a la consideración de Benno Wiser, quien trabajaba en el departamento Latinoamericano de la Agencia Judía para Palestina, con el propósito de que la agencia Judía se hiciera cargo de la edición del libro “bien en español, bien en inglés, bien en otras lenguas”.

Allí le explica:

Supongo que debo a Ud. el servicio de que se me envíe la revista “Israel y América Latina”, que recibo y leo con todo interés. Como digo a menudo, ignoro si provengo de raza judía, pero estoy seguro de que tengo alma judía. Otros reconocen a Grecia o a Roma como los lugares de su origen psíquico; yo declaro que si alguna vez nací fue en la tierra de Judá, por los días de Samuel. El año pasado estuvo allá y reconocí como mía esa patria; sentía crecer, como si yo mismo les hubiera sembrado, los pinos y los naranjales que van poblando las colinas de Jerusalén y los arenales de la costa, y a menudo me sorprendo evocando la vista de Halfa desde el Monte Carmelo o las arboladas avenidas de Tel-Aviv.

La inexplicable sensación de haber vivido muy conscientemente otros tiempos en Palestina fue para mí muy viva sobre todo durante el tiempo que emplee en escribir “David, biografía de un rey”, la única biografía, hasta donde yo sepa, que se ha escrito sobre el afortunado monarca judío. Este libro, escrito el año pasado, esta inédito porque mi experiencia con los editores de la lengua española es la peor imaginable: en el 99 por ciento de los casos son gente sin honorabilidad, que engañan sin conciencia a los escritores, pero tuve la buena suerte de poder anular el contrato, después de mucha lucha, antes de que el libro entrara en prensa, escamado por la publicación de otro libro mío que habían hecho en diciembre pasado. Al ver ese libro, plagado de erratas y editado con olvido total de los acuerdos que habíamos firmado, me negué a que publicara el “David”. Por otra parte, las editoriales latinoamericanas, fieles a la tradición de las españolas, jamás liquidan a los autores.

Ud. dirá que a qué viene que yo le hable de mis pugnas con los editores en español; es que quiero adelantarme a cualquiera idea suya es el sentido de que ofrezca el libro a las editoriales hebreas en español que hay en México y en Buenos Aires.

Mi biografía de David, por lo demás, no es un libro ortodoxo, cosa que disgusta a los judíos de la diáspora, más ortodoxos que la generalidad de los que viven en Palestina. Al lograr establecer el año aproximado del nacimiento de David –que con uno o dos de diferencia fue el de la exaltación de Saúl al reinado–, y consecuentemente poder ordenar en el tiempo la vida de David –de manera que me fue posible determinar cuándo, y en qué  orden, se dieron los hechos de su vida–, hallé que muchos de esos hechos, como el combate con Goliat, jamás se habían producido; que otros, achacados a razones divinas, tenían origen puramente político; y a pesar de que en la biografía la figura de David resulta fascinante –no por méritos del escritor, desde luego, sino del héroe–, tengo la presunción de que una gran parte de los judíos de la diáspora preferirían una biografía de David ajustada a la concepción ortodoxa.

Sin embargo yo estoy contento del libro. En David se resume toda la historia de la Humanidad: era poeta, músico, guerrero, amante, padre apasionado, estadista; tenía un atractivo tan grande que sedujo a sus contemporáneos y sigue seduciendo a los hombres tres mil años después de su muerte. Por lo demás, a su alrededor se movieron grandes caracteres, figuras representativas de las pasiones humanas, como Saúl, Samuel, Jonatán, Joab, Betsabé, Absalón. Tuve la buena suerte de que en todos los casos los caracteres de esas personas quedaran bien delineados en el libro, y en consecuencia, los hechos a que dieron lugar las luchas entre ellos.

Todo se dio en la vida de aquel gran rey: el amor, el interés político, la generosidad, la crueldad, la humildad, la bondad, la ambición. Y sin duda tenían un destino, que era el de su pueblo. Hay en su historia momentos de verdadera grandeza y horas de ternura conmovedora. Ninguno de los héroes griegos llegó a su altura ni tuvo su sorprendente y humana complejidad.

Una copia a maquinilla del libro está actualmente en New York, en manos de la editorial Alfred A. Knopf, Inc, 501, Madison Avenue. Le envié allí para ver si podía interesar para ser traducida al inglés. Si a Ud. le interesa leerla yo escribiría a Knopf para que se la entregaran. Tal vez la agencia Judía tenga manera de editar el libro, bien en español, bien en inglés, bien en otras lenguas. Quizá Ud. podría ponerse en contacto con algún agente interesado en ese tipo de libros.

De ninguna manera, eso sí, pretende esta carta sobrecargar sus obligaciones con algo personal. Si le he escrito tan largamente sobre esta biografía, es porque el héroe es David y entiendo que David debe interesarle a Ud. tanto como a mí. Pero si no le interesa, no crea que va a disgustarme diciéndomelo (10).

La publicación del libro

El tiempo pasó y finalmente, en 1962, se conoce la primera edición de “David, biografía de un rey”.

La primera edición en República Dominicana de “David: biografía de un rey” se hace en1963, a través de Colección Pensamiento Dominicano; y un año después, Julio D. Postigo hace la segunda edición, a través de la  Librería Dominicana, en 1964. Tiene  313 páginas. En 1965 la editorial Chatto &​ Windus publica dos ediciones en Londres. Tiene 224 páginas; y para 1966 lo publica la editorial Hawthorn Books, en Nueva York. La traducción de “David, biografía de un rey” la hizo John Marks, y se edita bajo el título de “David, The Biography of a King”.

En 1967 se publicó de nuevo el libro en Madrid, España. Está hecho en tapa dura, con sobrecubierta ilustrada con una imagen del rey David. Tiene 326 páginas y lo sacó la Editorial CID, a través de su “Colección Yunque”.

Notas

1. Enviada por Juan Bosch a su editor Ramón D. Zañartu O. Santiago de Chile, desde la calle 30, No. 2508, altos, Marianao, La Habana, Cuba. La carta está fechada el 4 de febrero de 1957.

2. Carta enviada por Ramón D. Zañartu a Juan Bosch, que vivía en la  Calle 30, n° 2508, altos, Mariano, La Habana, Cuba, el 22 de febrero de 1957.

3. Carta enviada por Ramón D. Zañartu a Juan Bosch, que vivía en Embajadores 92 3ro. Izquierda, Madrid, España, el 30 de enero de 1957.

4. Enviada por Juan Bosch a Doubleday & Company, Inc., Garden City, New York, que entonces vivía en la calle 30, No. 2508, altos, Marianao, La Habana, Cuba. La carta está fechada el 11 de febrero de 1957.

5. Enviada por Juan Bosch a Juan Liscano, que entonces vivía en la calle 30, No. 2508, altos, Marianao, La Habana, Cuba. La carta está fechada el 12 de febrero de 1957.

6. Enviada por Juan Bosch al editor de Zig-Zag, doctor Ramón O. Zañartu, que entonces vivía en la calle 30, No. 2508, altos, Marianao, La Habana, Cuba. La carta está fechada el 2 de marzo de 1957.

7. Enviada por Julio D. Postigo a Juan Bosch, quien la recibe en San Juan, Puerto Está fechada en Santo Domingo. El 13 de febrero de 1964.

8. A Miguel A. Peguero lo conoció Juan Bosch cuando los dos trabajaban como dependientes de la Casa Lavandero y luego en la Casa Font Gamundi, en el periodo 1923-1927. Era el primer empleo de Bosch en Santo Domingo. En 1933, seis años después, publicaría su primer libro: “Camino real”. La imprenta El Progreso hizo la impresión. El libro tiene, en esa edición, 152 páginas.

9. Enviada por Juan Bosch desde San Juan, Puerto Rico a M.A. Peguero Hijo. Santo Domingo. El 8 de agosto de 1964.

10. Enviada por Juan Bosch al Sr. Benno Wiser (Depto. Latinoamericano de la Agencia Judía para Palestina, 16 East, 66th, St., New York 21, N.Y. EE.UU. de A.), que entonces vivía en la calle 30, No. 2508, altos, Marianao, La Habana, Cuba. La carta está fechada el 7 de octubre de 1957.

Agradecimiento. Las cartas corresponden al “Archivo de Juan Bosch”, disponible en la web. El óleo de la ilustración figura Juan Bosch en profunda reflexión, Esa obra corresponde a Hendrick Gil, artista plástico dominicano.

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