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Rafael García Romero pone a circular décimo segunda edición de novela Ruinas

La novela sobre Salomé y la familia Henríquez Ureña
El escritor Rafael García Romero puso a circular la décimo segunda edición de su novela “Ruinas” en un hotel de la costa norte del Atlántico, con motivo de conmemorarse este mes el 159 aniversario del nacimiento de la educadora, poetisa Salomé Ureña, protagonista de la obra, esposa del educador, médico y ex presidente Francisco Henríquez y Carvajal y madre de Pedro, Max y Camila Henríquez Ureña, que conforman parte de la historia.
En la actividad, conjuntamente con la obra, se presentó un catalogo del autor, que contiene un opinario critico, informaciones bibliográficas sobre su trayectoria como escritor, la dirección electrónica y especificaciones técnicas sobre su blog literario.
La nueva edición de “Ruinas” trae un retrato al óleo del artista plástico Miguel Núñez que muestra a una Salomé Ureña sentada, en una actitud de reflexión intelectual. El artista concibe a Salomé en el esplendor de su vida dedicada a la educación y el cultivo de la inteligencia mientras lee un libro de poesía.
La novela atrapa en sus páginas la atmósfera y el palpitar de una época a través de la historia de amor, abandono y soledad entre un médico graduado en París –Francisco Henríquez y Carvajal– y la maestra Salomé Ureña, considerada además, la poetisa más famosa que tuvo República Dominicana a finales del siglo diecinueve.
“El 159 aniversario de Salomé Ureña coincide con un amplio y ambicioso programa de actividades que harán importantes instituciones educativas y culturales en el marco del Plan Quinquenal del Libro y la Lectura”, en tal sentido, plantea García Romero, “la novela “Ruinas” constituye un libro modelo y una excelente herramienta para promover la lectura, a la vez que ofrece a los estudiantes y lectores en general una historia amena, veraz, fluida, humana y de alto contenido informativo sobre los valores y la incidencia en la educación y la cultura de la familia Henríquez Ureña en la República Dominicana”.
La poetisa Ureña nació el 21 de octubre de 1850 y murió el 9 de marzo de 1897, luego de una enfermedad que la postró en cama e hizo que cerrara el único centro de estudios superiores para mujeres que tenía el país. La obra cuenta el drama humano, de soledad, el desplome emocional y la depresión que vivió la educadora durante el periodo de cinco años que su marido estuvo estudiando medicina en París.
El escritor explicó que “Ruinas” está contada en primera persona por uno de los hijos de Salomé Ureña, quien hace un recuento de las vicisitudes de la familia, los días amargos de la protagonista, su faceta de educadora y poetisa, los días felices, las peripecias humanas, sus constantes mudanzas fruto de su menguada salud, y sobre todo, el cuidado y esmero que la maestra pone en sus discípulas y la educación de todos sus hijos.
La perspectiva explorada por Rafael García Romero en “Ruinas” –dice el crítico Manuel Matos Moquete– aporta al conocimiento y valoración de los Henríquez Ureña hallazgos nuevos.
La introspección, plantea Moquete, es el recurso narrativo que conduce al autor a la construcción de un mundo interior releído, renovado por el personaje Max. La función que hace Rafael García Romero en “Ruinas” es la de un intérprete distante y sutil de ese mundo extraño que pone a disposición de los lectores de hoy.
En tanto que Eleanor Grimaldi plantea que el escritor Rafael García Romero conjuga en “Ruinas” casi todas las cualidades que adornaron a la poetisa, así como también sus angustias, sufrimientos e ilusiones, motivos fundamentales de inspiración para el escritor.
Otros escritores que se han referido a “Ruinas” son las educadoras Carmen Sánchez y Luisa Navarro, los escritores Pedro Antonio Valdez, Taty Hernández, Julio Cuevas, Ramón Tejada Holguín, Miguel Collado y el escritor cubano Alfonso Quiñones, quien dice que “Ruinas” nos sitúa entre la realidad de la ficción y la ficción de la realidad, para dejarnos perplejos entre los linderos vivenciales del dolor y la amargura de una historia atemporal y transespacial.
Rafael García Romero es cuentista, novelista, periodista y ensayista. Nació en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, en 1957. Ha ejercido el periodismo literario a través de importantes medios: El Siglo, Hoy, EL DIA y la revista AHORA. En 2001 recibió el Premio Nacional de Cuento por su obra A puro dolor y otros cuentos (2001). Otras obras narrativas de su autoría son “Fisión” (1983), “El agonista” (1986), “Bajo el acoso” (1987), “Los ídolos de Amorgos” (1993), “Historias de cada día” (1995), y “La sórdida telaraña de la mansedumbre” (1997, traducida al italiano en 2001), con cuatro ediciones.
Comentarios en la página Escritores Dominicanos
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Eres escritor. Las palabras te surgen fáciles, amigables, con muy escasas tiranteces. Acuden a ti "pegajosas". Te entiendes con ellas, íntimamente. Manejas con destreza los cambios de personajes: de narrador a protagonista, de ejecutor a narrador.
Angela Hernández
Carta al autor, 4 de agosto de 1987.
La lectura de "Bajo el acoso" fue para mí como un antídoto contra la frustración. Fue algo así como un momento de sentirme útil porque nuestra lucha ha servido hasta para hacer literatura de la buena.
Hamlet Hermann
Prólogo libro Bajo el acoso, 1987
Cuando uno comienza por donde los viejos terminan, es algo más que un hallazgo, es una sorpre-sa; y con lo inesperado no es con lo que quiero definir a Rafael García Romero, sino con lo que ya el autor de "Bajo el acoso" ha nacido. Pues, estilo, forma y fórmula de esa obra de luz, me obligan, para definirla, a transcribir uno de los momentos de síntesis de "Los huéspedes secretos" que afirma: "Poema,/ poema mío,/ qué anciano estás/ ya naciendo". Porque crecido de transparencia, Rafael García Romero puede decir lo mismo bajo el acoso paradójico de la inundación privilegiada de su sudor narrativo cuya cosecha es la raíz del acoso.
Manuel del Cabral
Carta al autor, 8 de diciembre, 1986
He disfrutado en gran medida, y de manera especial los cuentos del libro La sórdida telaraña de la mansedumbre, cuyo título en sí mismo evoca demasiadas imágenes en un contexto tan esplen-doroso y lúgubre, tan sutil y dual como la vida misma.
Carmen Sánchez
Carta al autor, 15 de febrero, 2001
La cuentística dominicana, contrario a lo que ocurre con otros géneros, se ha visto iluminada en los últimos años por un crecimiento vigoroso, al través de la diversidad narrativa expuesta en relatos ciertamente valiosos por un grupo notable, compuesto entre otros por Pedro Antonio Val-dez, Rafael García Romero, Angela Hernández Núñez (...) dejando de lado a los más veteranos que todavía siguen produciendo como Armando Almánzar, Efraím Castillo, Pedro Peix y Diógenes Valdez.
Pedro Camino: Una sintaxis narrativa armónica
José Rafael Lantigua. Listín Diario. [Biblioteca]. 16-6-01
En cada uno de sus cuentos hay fluidez expresiva, aún en los textos más breves como "Paisaje de ida" hasta los más extensos "Los límites de la realidad futura", "El señor de los relojes" y "Los rui-señores del murmullo", porque cada palabra está usada en su justa dimensión, el poeta y el narra-dor se aúnan guiados por un envidiable poder de síntesis (ya anunciado en su obra anterior Histo-rias de cada día), el uso preciso de los diálogos y un manejo pleno de los personajes movidos por las manos de quien, a fuerza de los años y la conciencia del género, se sabe auténtico conocedor de su oficio.
Tomás Castro Burdiez
Listín Diario, 20 de marzo de 1999
Una primera lectura da la impresión de que las historias de García Romero provienen de un espa-cio alucinante y oscuro; pero ya bajo el dominio de los textos encontramos una dimensión plural en la que se funden personajes y lectores. No se trata de una conexión fortuita; si no consciente, trabajada de acuerdo a una lógica, que obedece a una dinámica narrativa de confluencias en donde lectores y personajes encuentran y reclaman zonas de identidad.
Franklin Gutiérrez
Revista Ahora, 2001
Rafael García Romero es un escritor entregado a su creación, con una consistente carrera caracterizada por el vuelo de su imaginación, la fuerza de su ironía y la desgracia y desilusión de sus personajes.
José Rafael Sosa
El Nacional, 7 de febrero del 1999
En "La sórdida telaraña de la mansedumbre" un hecho de grave profundidad dramática es visto por los personajes y el autor con una naturalidad superficial y anodina, y ahí radica la ironía, y para calificar con un adjetivo cursi, el encanto del cuento.
Reynaldo Disla
Presentación libro Bajo el Acoso
Biblioteca Nacional, 1987
Los ídolos de Amorgos es una colección de narraciones compuestas por dieciséis historias desga-rradas por el anonimato consciente de los personajes. Las narraciones se desarrollan con un len-guaje directo, ausente de rebuscamientos, en el cual las imágenes llanas actúan como un dardo que tiene por blanco a la conciencia humana. Sin embargo, esta sencillez prosódica no constituye una pobreza en el libro, pues el ahorro parcial de las figuras literarias permite al autor concentrar la realidad del hombre en el lenguaje, para así convertir cada narración en un poderoso instrumento de reflexión existencial.
Pedro Antonio Valdez
Revista Auditorium, 1999
Este cuento: "Lázaro", resulta encantador. Pienso que a Lázaro también lo asalto muchas veces el miedo de que llegara el final y no tuviera a nadie que pudiese ordenarle: Lázaro, levántate y camina. Que tal vez le tomó cariño a la vida, que tuvo un motivo a parte de esa terrible angustia, de esa incertidumbre. A veces nos apegamos a lo que tenemos. A lo que hemos conseguido como fruto de nuestros mayores esfuerzos.
E. José Torres
Carta al autor. 6 de julio, 2001
Gracias por los cuentos.¡Qué manera de decir mucho en poco! Me los voy a leer de nuevo para saborearlos mejor. Así de primera vista, me parecen los cuentos de alguien regresado de muchos viajes. De seguro que, como dices, tu escritura no tiene una audiencia numerosa pero, estoy segura de que los que te leen te disfrutan y entienden muy bien. Eso es lo importante.
Marianela Medrano
Carta al autor, 6 de junio del 2000
Rafael García Romero es de los que han comprendido que el escritor de hoy debe dar libertad a los personajes para que se comporten como es la vida: ecléctica, brutal, natural y sorprendente.
Frank Núñez
El Siglo, 13 de febrero de 1999
Rafael García Romero ha sido un forjador de la literatura, siempre atento a los movimientos creadores, a los proyectos poéticos en auge, a las acciones narrativas que vienen desde muchos lados, en un afán de elevación del ejercicio que él ha trabajado con una intención permanente de desarrollo y ascenso. "El agonista" y "Bajo el acoso" sus dos libros de cuentos de esa época marcaron su presencia, en crecimiento constante, en el escenario de nuestra literatura actual.
José Rafael Lantigua
Ultima Hora, 3 de julio de 1994
Uno de los mejores narradores de la Promoción Literaria de los '80, su obra narrativa explora, desde la óptica visual del observador, las reacciones de las criaturas imaginarias a través de las cuales el narrador da testimonio de su visión profunda de las circunstancias sociales y culturales con sentido trascendente.
Bruno Rosario Candelier
El Movimiento Interiorista
Antología del Ateneo Insular, 1995
Rafael García Romero comenzó escribiendo poesía, género del que él vehementemente reniega a pesar de que dentro del mismo ha tenido algunos elocuentes aciertos y de que textos suyos aparecen en varias antologías poéticas, pero es en el cuento en donde él ha logrado alcanzar la máxima expresión de su talento creador, razón por la que resaltaremos su condición de exquisito narrador.
Miguel Collado
Cronología Biobibliográfica, 1995
Un nuevo grupo de narradores (...) puede considerarse como parte de los más activos cuentistas y novelistas nacionales de la actualidad, todos ellos galardonados en concursos locales y casi todos con una obra ya extensa, como son Avelino Stanley, Rafael García Romero, Juan Manuel Prida Busto, Luis Arambilet y Pedro Antonio Valdez, que revelan las direcciones actuales de la narrativa dominicana.
José Alcántara Almánzar
Antología mayor de la literatura dominicana, 2001
Leer a Rafael García Romero en Los ídolos de Amorgos produce uno de los deleites intelectua-les más fascinantes que puede sentir la persona que ama con fruición la belleza de la narración, la propiedad de las palabras y la armonía de imágenes y estilos expresivos variados, actualizados y
elocuentes.
Bruno Rosario Candelier
Presentación del libro Los Idolos de Amorgos
Santiago, Casa de la Cultura, 7 de Junio de 1994
Los cuentos de Rafael García Romero, leídos paso a paso, con lentitud, como cuando uno sorbe una taza de chocolate en una noche o mañana de frío, exigen la atención devota del lector que busca la sorpresa, no en el hecho neblinoso o en la pasión desbordada, sino en el instante que el lenguaje formaliza, en la palabra, la frase, el acto breve que congela toda la imagen del suceso narrado.
José Rafael Lantigua
Ultima Hora, 29 de marzo de 1998
Opinario sobre Ruinas
La perspectiva explorada por Rafael García Romero en Ruinas aporta al conocimiento y valoración de los Henríquez Ureña hallazgos nuevos. La visión concreta de una Salomé infeliz, a la espera angustiante del retorno del esposo amado, consagrada a la educación de los hijos, enferma y en un hogar convertido en refugio de sus sentimientos y sus ansias frustradas, proyecta un conflicto lacerante de luz y sombra en la vida de la poetisa dominicana más importante del siglo XIX.
La introspección es el recurso narrativo que conduce al autor a la construcción de un mundo interior releído, renovado por el personaje Max. La función que hace Rafael García Romero en "Ruinas" es la de un intérprete distante y sutil de ese mundo extraño que pone a disposición de los lectores de hoy.
Manuel Matos Moquete
Crítico literario, Escritor
Los cuentos de Rafael García Romero, leídos paso a paso, con lentitud, como cuando uno sorbe una taza de chocolate en una noche o mañana de frío, exigen la atención devota del lector que busca la sorpresa, no en el hecho neblinoso o en la pasión desbordada, sino en el instante que el lenguaje formaliza en la palabra, la frase, el acto breve que congela toda la imagen del suceso narrado.
José Rafael Lantigua
Secretario de Estado de Cultura
Rafael García Romero es uno de los mejores narradores de la Promoción Literaria de los '80, su obra narrativa explora, desde la óptica visual del observador, las reacciones de las criaturas imaginarias a través de las cuales el narrador da testimonio de su visión profunda de las circunstancias sociales y culturales con sentido trascendente.
Bruno Rosario Candelier
Director de la Academia Dominicana de la Lengua
“Ruinas” es un interesante y extenso cuento apoyado en la vida de los Henríquez Ureña y en el que, con esmerado dominio del arte de narrar, Rafael García Romero nos presenta a Salomé Ureña en todo su proceso de desplome emocional hasta el momento de su muerte. Narrar la historia desde la perspectiva de Max Henríquez Ureña nos parece muy atinado por lo eficaz.
Miguel Collado
Escritor
En "Ruinas", Rafael García Romero se convierte en la voz poética de Max Henríquez Ureña que narra los alterados sentimientos de la poetisa ante la ausencia dolorosa de Francisco y el afán de éste por suplir, con sus cartas, esa ausencia que diluye la entereza de Salomé a la vez que le agudiza la depresión causada por la soledad. Es Max, el joven que rememora la figura materna abatida por la desesperanza la cual tan solo puede saciar con los trazos ágiles de sus letras.
Taty Hernández
Poeta
En este libro Rafael García Romero nos sorprende con el estilo. En “Ruinas” el autor toma la vida de dos personajes públicos, iconos de la historia política y cultural dominicanas, pero no para resaltar su participación social, sino para narrar su intimidad como columnas centrales de una familia. Sin convertirse en novela de amor, al menos no en el sentido acostumbrado, nos presenta a una Salomé y a un Pancho alejados y apenas reunidos por el vínculo de la epístola. Porque en “Ruinas” más que mostrarnos la gloria de la familia Henríquez Ureña, el autor logra introducirnos, con la delicia de la escritura que se lee sin oportunidad de respiro, en la nostalgia de una familia materialmente matriarcal en la que el padre se convierte en el gran ausente.
Pedro Antonio Valdez
Escritor
Escrito en primera persona, el relato “Ruinas” avanza en distintos tiempos y va armando una urdimbre, en la que entreteje, a manera de intertextualidades, la historia amorosa de Salomé Ureña y Francisco Henríquez y Carvajal con fragmentos de epístolas de ambas personalidades. Asumir la personalidad, pues, de Max Henríquez Ureña, para hablar nada más y nada menos que de la historia de sus padres, es cuando menos un acto de valentía escritural. Tal valentía está basada en una buena dosis de fabulación y en otra no menor de buena prosa.
Alfonso Quiñones
Escritor cubano
En “Ruinas” la ficción se constituye en el entramado central del discurso del autor, ya que el escritor y poeta Rafael García Romero, a través de un narrador omnisciente, va detallando la vida de angustias y distancias de la familia de la insigne poeta dominicana Salomé Ureña de Henríquez. Una narración densa e intensa, a la vez, nos coloca frente al íntimo sufrimiento epistolar de la poeta ante la errabunda distancia de su esposo Francisco Henríquez y Carvajal. Todo el discurso de la narración está sostenido a partir de las vivencias filiares de Max Henríquez Ureña, hermano de Pedro y de Camila, y es entonces cuando la agudeza del autor de Ruinas nos sitúa entre la realidad de la ficción y la ficción de la realidad, para dejarnos perplejos entre los linderos vivenciales del dolor y la amargura de una historia atemporal y transespacial.
Julio Cuevas
Escritor y crítico literario
