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Rafael García Romero

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La revolución de los pulgares

La revolución de los pulgares

Por Rafael García Romero

El pulgar, en la antigua Roma, tenía un poder justiciero o calificador. Era la señal del César; y no tenía apelación. En el Coliseo, de ese gesto dependía la vida del gladiador tirado en la arena. El primer gladiador, de pie, miraba hacia el palco cesáreo y si el emperador levantaba el puño y colocaba el pulgar hacia arriba le perdonaba la vida al vencido. Si el gesto era contrario, con el dedo hacia abajo, el otro moría, cortándole la yugular con un certero golpe de la espada.

 

El pulgar es el único dedo con personalidad propia. Ocupa la parte más interna del lado radial de la mano, y solo tiene dos falanges. Por la posición que ocupa, su tamaño y el número de falanges que tiene, hace que sea el más fuerte de todos dedos.

El pulgar o dedo gordo, tiene distinta forma. Hay pulgares cortos y gruesos; encorvados hacia adentro;  encorvados hacia afuera; estrechos, firmes y rectos; fuertes y anchos; muy pequeños; rígidos; con la primera falange cuadrada; con la primera falange vuelta; con la segunda falange más corta que la primera; con la segunda falange más larga.

La variedad es muy larga, pero no importa la forma. La verdadera importancia del pulgar está en su función.

 

El origen de la escritura no se podría explicar sin el pulgar. Se trata de un dedo clave para la escritura manual, para la producción de manuscritos. De manera que ese dedo ha jugado un papel trascendental desde las sociedades ágrafas hasta hoy. Tiene tanta implicación que sin el pulgar (haga la prueba, trate de escribir sin su apoyo cualquier palabra) escribir a mano es una odisea.

El uso de los pulgares, hasta la primera década del presente siglo estaba muy limitado en la industria de las comunicaciones de masa. Tenían, apenas, la función de golpear la barra espaciadora en el teclado de las máquinas de escribir mecánicas, primero; y así continuaron con la aparición de las computadoras personales y su singular teclado con nuevas funciones.

 

Eso sucedió hasta la primera década del presente siglo, cuando nació la generación de los pulgares. Un hecho revolucionario y sin precedentes por las múltiples implicaciones que ha tenido en tan poco tiempo.

El nuevo uso de los pulgares vino con el teléfono móvil, conocido también como celular; y también con la comunicación masiva desde los móviles, puesta en movimiento por una avalancha de pulgares que colocan en la red billones de mensajes y comunican en fracciones de segundos todos los rincones de la aldea global.

 

Hay adictos confesos no importa en lugar donde estén. En un auto, el trabajo, sentado en el banco de un parque, en la calle, mientras camina o durante el almuerzo. No hay frontera.  El proceso parece un rito, conectado una persona con sus destinatarios remotos, hasta mirar cautiva; y resulta impresionante el paso del pulgar de una tecla a otra, produciendo palabras (con un tope de 140 sin imágenes) y enviándolas por el aparato. Muchos usuarios lo hacen con tanta rapidez que sorprende. Se trata de un ejercicio de vocabulario, una destreza de agilidad mental conexa y en sincronía con dos dedos de las manos.

Hoy en día los pulgares piensan e inclinan posiciones.

En otras palabras, el nuevo uso de los pulgares tiene una lectura; y significa que los medios de acceso a la red están cambiando. Y que con la masificación del teléfono celular cada vez más gente ingresa a Internet por medio de esta herramienta.

 

En este nuevo eslabón de la comunicación masiva juega un papel importante las llamadas redes sociales. No podemos olvidar que hay un componente, dentro de la mecánica de su naturaleza, un truco de mago que es común a todas las empresas de esta área: transforman el número de usuarios en miles de millones de dólares.

 

No se trata de una comunicación ingenua. Es impresionante la avalancha de mensajes que corren por las mangueras de las redes sociales, aunque la inmensa mayoría de los contenidos de esos billones de correos no alcance medio centímetro de profundidad.

 

Con un par de pulgares que se sumen cada segundo a la pirámide de las redes sociales se multiplican de manera geométrica las inversiones; y de igual forma, se quintuplica el valor de las acciones en el mercado financiero de las empresas involucradas.

 

Veamos en números lo que acabamos de decir.

Facebook. Su creador es Mark Zuckerberg. La compañía tiene sus oficinas centrales en Palo Alto, California. Cuanta con un capital a 15,000 millones de dólares; y tiene más de 1,000 millones de usuarios. Eso quiere decir, que si sus primeros inversionistas no son billonarios; o sea, ricos en billones de dólares, están a punto de serlo.

Twitter. La compañía fue fundada en Julio de 2006 por Jack Dorsey, Biz Stone y Evan Williams. Hoy es uno de los sistemas de comunicación más utilizados, no sólo para mensajes intrascendentes, también lo usan grupos profesionales para consultas y envío de informaciones cortas y específicas.

MySpace fue creado por Tom Anderson, pero en la actualidad es propiedad de News Corporation, cuenta con más de 200 millones de usuarios y tiene un valor de 6.500 millones de dólares. Su sede central se encuentra en Santa Mónica, California, Estados Unidos; y además tiene otra sede y servidor en la ciudad de Nueva York.

Bebo, que significa "Blog early, blog often" (bloguea pronto, bloguea con frecuencia), tiene su sede en San Francisco. La compañía también cuenta con empleados en Austin, Londres, Los Ángeles y Sydney. Fue fundada en 2005 por Michael Birch y su esposa Xochi Birch. En 2008 AOL la compró por 850 millones de dólares; y la vendió dos años después a Criterion Capital Partners por una suma no revelada; y que según Birch resultó insignificante. En América Latina esta red social cuenta con alrededor ocho millones usuarios registrados, de los cuales el 50 por ciento corresponde a México.

Linkedin. Reid Hoffman la fundó a finales de 2002. En sólo nueve años, la compañía de Mountain View, California, alcanzó un valor de 1,000 millones de dólares.

En el mercado financiero las redes sociales están valoradas en más de 27 mil millones de dólares. Una masa de dinero que ningún hombre puede tener de manera física, o que pueda ser retirado de un banco en cualquier momento.

En el siglo pasado aprendimos que el medio era el mensaje.

El mundo del presente siglo tiene un punto de equilibrio que depende, fundamentalmente, del tiempo real de las comunicaciones globales.

En la generación de los pulgares está el punto de apoyo que mueve el mundo actual. Eso quedó demostrado en diversas áreas.  En la política impuso un nuevo orden en Egipto, cuando arrasó con la dictadura de más de una década de Hosni Mubarak; y definió el destino de varios países de África y el Medio Oriente.

La revolución de los pulgares avasalla, está en un momento importante de expansión, sobre todo en los mercados latinos y mediterráneos. No se trata de un fenómeno de crecimiento ingenuo o espontáneo. Hay todo un aparato multimillonario detrás, con un espectro de aplicaciones y direcciones que tienen como fin el control global apoyado en una percepción de la libertad absoluta. Un control global con todas sus implicaciones; y con un alcance tan masivo y terrorífico que todavía estamos por ver.

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Premio Nobel y Literatura Latinoamericana, historia de un libro

Premio Nobel y Literatura Latinoamericana, historia de un libro

Rafael García Romero

Con ese título publiqué en 1983 una obra. Desde el primer día me di cuenta que era un libro que estaba incompleto. Tenía el compromiso ineludible de volver sobre él y las notas que había dejado en el curso y a todo lo largo de la investigación que levanté. Sobre todo porque el último escritor de Latinoamérica que figura en la obra es Gabriel García Márquez. Había recibido el premio en 1982 y pronunció un singular discurso titulado “La soledad de América Latina”.

En Hispanoamérica tenemos once galardonados con el premio: los españoles José Echegaray (1904), Jacinto Benavente (1922), Juan Ramón Jiménez (1956), Vicente Aleixandre (1977) y Camilo José Cela (1989); los chilenos Gabriela Mistral (seudónimo de Lucila María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga (1945) y Pablo Neruda (seudónimo de Ricardo Eliécer Neptalí Reyes Basoalto (1971); el guatemalteco Miguel Ángel Asturias (1967); el colombiano Gabriel García Márquez (1982); el mexicano Octavio Paz (1990) y el peruano Mario Vargas Llosa (2010), quien pronunció el discurso “Elogio de la lectura y la ficción” en Suecia, el 7 de diciembre de 2010.

Por una coincidencia de la vida, 21 días después, el presidente Leonel Fernández condecoró con la Orden Heráldica de Cristóbal Colón en el Grado de Gran Cruz Placa de Plata, al escritor peruano Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010, durante una ceremonia  hecha el 28 de diciembre en la noche, en el salón de Embajadores del Palacio Nacional.

En mi condición de escritor –o por otra coincidencia de la vida–, recibí una invitación del Ministro de Cultura, José Rafael Lantigua, para que asistiera a dicho acto; y me planteaba que sería un gran placer poder contar con mi presencia en esta importante ceremonia.

Yo asistí.

El discurso del presidente Leonel Fernández estuvo exquisito. Muy emotivo, lleno de anécdotas; y, sobre todo, tocó la cercanía creativa, emocional y afectiva del autor con la República Dominicana, a través de los años; y de manera particular con la publicación de su novela “La fiesta del chivo”. La cercanía con nuestro país no es un mito. Hay varias menciones incluidas en el discurso que pronunció en la ceremonia de aceptación del Premio Nobel.

El presidente Fernández concluyó sus palabras –un discurso inteligente, ameno, educativo, totalmente improvisado– y en medio de la salva de aplausos, me dije a mí mismo: “Tengo el ineludible compromiso de hacer una nueva edición de mi libro “Premio Nobel y Literatura Latinoamericana”, y lo haré con la conciencia de que estará de nuevo incompleto.

El exquisito encanto de las notas, cartas y dedicatorias

El exquisito encanto de las notas, cartas y dedicatorias

Por Rafael García Romero

Una carta pública, cuando viene del pasado, llama a gritos la atención de un destinatario y pide que le haga un lugar en su vida. Esa carta, venga de donde sea, si no se lee es un crimen. Una carta bajo el silencio, la indiferencia o el olvido se ve amenazada y esa actitud de apatía vale por mil traiciones a muchas otras cartas que nunca llegan a una multitud de destinatarios: son cartas que claman inútilmente y mueren.

Una carta a un escritor, venga de donde sea, si se oculta es un crimen. Toda carta nace para abrirse caminos. Una carta nunca escoge el silencio. Una carta oculta ve amenazada la verdad que lleva en su corazón y vale por muchas otras cartas malogradas, que nunca llegan. O que gritan su verdad ya muy tarde y no se debe esperar nada de ellas.

Un día entregué mi libro de cuentos “Obras narrativas juntas” a Carmen Sánchez. Amiga toda la vida, compañera de letras hasta que nos hayamos ido, preferiblemente sin despedidas. Ella, Carmen, mi amiga poeta, una noche que ya no recuerdo, dejó para mí una carta, escrita y firmada con tinta verde. Era su inconfundible letra, suelta. Tenía una despedida escrita a mano. Decía: con profundo cariño, admiración y respeto. Carmen Sánchez. Escribió, finalmente. Era su inconfundible y cálida firma.

En una posdata, como un olvido sin efecto, agregó: No sé el significado de la tinta verde, pero nunca he oído hablar mal de ese color. Aparte de que no creo en lo que dicen de ninguno de los colores. ¡Sólo una broma! El tiempo pasó y un día, organizando mi papelería de la nostalgia, encuentro de nuevo la carta. La tinta verde me devolvió a los viejos recuerdos de su remitente. A Pablo Neruda, recordé, le gustaba escribir con tinta verde y leí de nuevo a Carmen que me decía en tinta verde: hace días que quería hacerte llegar esta notita, para agradecerte muy profundamente el obsequio que del compendio de algunos de tus libros me hicieras recientemente.

Entonces vino un manifiesto de solidaridad hecho palabras de mi amiga: A través de ellos, y desde esta hermosa colección, se evidencia y se hace realidad latente y expresada, tu gran sensibilidad, tu profundo ingenio creativo, así como el dominio de un género tan complejo como lo es el cuento.

Los he disfrutado en gran medida, y de manera especial los cuentos del libro “La sórdida telaraña de la mansedumbre”, cuyo título en sí mismo evoca demasiadas imágenes en un contexto tan esplendoroso y lúgubre, tan sutil y dual como la vida misma.

Dentro del conjunto (y haciéndose muy difícil elegir, lo cual tampoco es la intención), me impactó mucho "El señor de los relojes", "Aplauda, please", y como en un espejo, vi trozos de cualquier vida parecida a la mía en "Quien te quiere, Carmen".

En este párrafo ya estaba conmovido, emocionado, agradecido y borracho de tanta generosidad hacia mí, que no merezco. “¡Cuánta experiencia de vida (y vivida con intensidad y plenitud) se percibe en el desarrollo de tus trabajos!” En cambio, pienso mucho, y todavía releo con una confesada inquietud, esta frase:

“¡Qué gran observador eres y qué bien penetras en la captación de subjetividades, cotidianidades, personalidades de los sujetos que cobran vida desde ti!”

A seguidas, como si se tratara de una lectura narcótica, leo:

“Del libro Historias de cada día me impactó mucho "Elogio de la espera", y me pareció rotundamente hermoso "Elogio del tiempo" (está, para mí, fabuloso)”.

“La estrategia que usas también de integrar hechos y situaciones reales a las historias que construyes crean una ambientación, desde tu perspectiva de autor sin inhibiciones, sumamente interesante. Muchas felicidades y gracias por un obsequio tan hermoso.

Soy yo, Carmen, a vuelta del tiempo, quien se siente agradecido.

Un día el bardo Manuel del Cabral leyó mi cuento "Bajo el acoso", que ganó hace años el primer premio del concurso de cuentos de Casa de Teatro. La lectura produjo en él un elogio hacia sí mismo que me favoreció. Todavía conservo ese papel con su firma de tortura que era una letra con un curso sísmico a la edad que lo escribió. Entonces decía: "Cuando uno comienza por donde los viejos terminan, es algo más que un hallazgo, es una sorpresa; y con lo inesperado no es con lo que quiero definir a Rafael García Romero, sino con lo que ya el autor de "Bajo el acoso" ha nacido. Pues, estilo, forma y fórmula de esa obra de luz, me obligan, para definirla, a transcribir uno de los momentos de síntesis de Los huéspedes secretos que afirma: "Poema, poema mío, qué anciano estás ya naciendo". Porque crecido de transparencia, Rafael García Romero puede decir lo mismo bajo el acoso paradójico de la inundación privilegiada de su sudor narrativo cuya cosecha es la raíz del acoso". A todos, en la vida y en la suerte, muchas gracias. Sí, gracias por el encanto de las cartas y por su tiempo en escribirlas.

A la ancha solidaridad y a la felicidad del oficio y sus desvelos, debo estas palabras de Ángela Hernández; escribió: En "Bajo el acoso", cuento que leí de un tirón, revelas tu indudable capacidad para la narrativa. El relato es fluido e intenso. La profusión de imágenes y originales descripciones le confieren notable vigor. La contextura del cuento, la impresión global que queda, es muy buena. Me impresionó sobremanera el final. Eres escritor. Las palabras te surgen fáciles, amigables, con muy escasas tiranteces. Acuden a ti "pegajosas". Te entiendes con ellas, íntimamente. Manejas con destreza los cambios de personajes: de narrador a protagonista, de ejecutor a narrador.

El cuento posee, sobre todo, intensidad. Mas, por tratar un tema de nuestra historia demasiado reciente, su valor probablemente se incremente con el paso de los años, cuando los hechos que lo nutren no formen parte de las vivencias o experiencias directas de la gente.

Integralmente, "Bajo el acoso" "mete" a uno en el desasosiego sin fin, en la inasible esperanza, en el súbito destello de vida que resplandece cuando la muerte que espera al doblar de un promontorio o en el resquicio de una vegetación, está aunada, de manera exacta, al placer de una imposible y cercana victoria.

Marianela Medrano, a través de los mares y el tiempo nos mantenemos firmes, activos, convocados por el compromiso perpetuo y el fervor por la vida. La poeta Medrano que ya tiene tres libros y yo me quedo con “Oficio de vivir”, una tarde se marchó con sus versos a los Estados Unidos.

Un día –gracias a la magia de la Internet–  me respondió un correo, dando acuse de recibo de algunos cuentos breves que le envié.

Escribió desde algún lugar:

“Rafael, gracias por los cuentos. ¡Qué manera de decir mucho en poco! Me los voy a leer de nuevo para saborearlos mejor.

Entre los cuentos breves que le envié para su lectura había uno, sobre Blanca Nieves. Ella, luego de una reflexión, me escribe de nuevo. “Oye, a propósito de Blanca Nieves, ¿alguna vez se te ha ocurrido escribir para niños?” Qué pregunta. A mí me resultó desconcertante. Todos escribimos para niños; porque los niños se hacen adolescentes, llegan a la edad de cada cuento en el momento indicado. Yo me nutro y cada cuento mío está dirigido a los niños que ya dejamos de ser.

En fin, Marianela, a través de frases precisas, cortas, cortas, puso su toque. “Así de primera vista, me parecen los cuentos de alguien regresado de muchos viajes. De seguro que, como dices, tu escritura no tiene una audiencia numerosa, pero estoy segura de que los que te leen te disfrutan y entienden muy bien. Eso es lo importante”.

Un lejano amigo y publicista retirado me devolvió (el 3 de diciembre del 1991) el libro “Tantas veces Pedro” de Alfredo Bryce Echenique y recuerdo ese retorno con mucha alegría, con sincera felicidad. Ese y “El leve Pedro” de Enrique Anderson Imbert son dos libros muy cercanos a mí. Uno y otro los confié a queridos amigos de entonces en un préstamo doble que hice. Afortunadamente recuperé el primero. Una mañana anónima llegó a mis manos con una nota que fue la última de muchas notas y cartas de Él que nunca respondí. Una vez más abro el libro y leo la nota abusada por el tiempo, tostado el papel, amarillo: Mis notas han ido saliendo sin respuestas, no sé, tal vez no me preocupe. Quizás sí. Pienso que, en el fondo, me hace falta la acidez de tus misterios. No se puede ser enemigo de alguien que tapió sus más hirientes zalamerías. Es más, te invito a que oigamos un bolero, no sé "Perdóname", que sé yo. Ahí van tus libros, no fueron los niños aquellos, fueron los de Denis. Un sólido abrazo. René. Ese exquisito y discreto encanto tiene las cartas, que vuelan a los ojos y te recuerdan que hace muchos años tocaron un bolero que no era para ti. Todavía hoy no es para mí.

Episodios universales del fracaso

Episodios universales del fracaso

Por Rafael García Romero

Hay personas que vienen a la vida con una agenda de fracasos, errores y caminos cruzados. En sí mismos no ven el beneficio que producen; dicen constantemente: yo soy un fracaso, siempre tengo un problema, todo me sale mal.

Ante sus propios ojos no ven la gran responsabilidad que tienen, la magnitud de lo que hacen. Se equivocan, yerran, fracasan para advertir a los demás, para mostrarles el camino, funcionan como una especie de luces direccionales con vida propia, que orientan, hablan, pero no tienen el control de sus actos. Un espejo de augurio ante los demás. Un camino amenazante, lleno de piedras con cantos agresivos, para  que los demás pongan énfasis en sus actos y dominen con firmeza su destino.

Una inmensa minoría de seres humanos, cientos de miles de toda la humanidad, que iluminan con sus fracasos, que se pierden para que en su desgracia los demás encuentren la revelación, el camino.

Su oscuridad hace que la verdad resplandezca con mayor vitalidad. Hay que amar a los que fracasan, a los que mueren en tantas cruces, a los que padecen, lloran y sufren. Ellos son la advertencia en la carne podrida y el hueso que no ofrece fuerte sostén. Son lágrimas y dolores para que otros se salven. Son los que cargan los grandes pesares. Así los demás pueden alcanzar la cima y sonreír. El éxito no llega solo, como una luz divina que emana del cielo. Detrás, por debajo y a los lados están ellos. Son una legión que hace a diario el muro de la advertencia. ¿Qué les debemos? No tiene importancia la pregunta, sino adónde nos llevan ellos. Son la respuesta. 

En el proceloso mar de los fracasos hay episodios que marcan. Se levantan, toman nombres y multiplican víctimas. Uno de los episodios que más ha enseñado, de manera tardía, es el mea culpa de la iglesia y la carta de perdón del santo padre vinculada con los abusos sexuales de muchos sacerdotes y altos jerarcas. 

Un efecto mediático de alto impacto –para hacer algo mientras llegan las grandes decisiones, o para movilizar voluntades– lo constituyó la  línea telefónica especial instaurada por Alemania para escuchar a las víctimas de ese oscuro episodio.

El equipo de apoyo –todos miembros del clero– que trabajó, con mucha dedicación y fe, jamás sospechó los ilimitados alcances del programa en marcha. No hubo respiro. En pocas horas recibió un aluvión de llamadas. En la semana posterior a que la Iglesia Católica Romana lanzara el servicio los registros de casos e historias ya se contaban por miles. 

"No esperábamos tantas llamadas", dijo Stephan Kronenburg, portavoz de la diócesis de Trier, en donde estuvo localizado el centro de control de la línea telefónica.

En su primer día, la línea recibió 4.459 llamadas, pero los consejeros, que trabajan en turnos de cuatro horas sólo estaban disponibles para recibir 162 y el servicio se vio obligado a cerrar temporalmente. Además de los 11 consejeros respondiendo llamadas, siete estaban dedicados a preguntas y consultas en línea.

Andreas Zimmer, director de los servicios de asesoría, dijo que muchos de los que llamaron se quedaban en la línea y, tras la insistencia del operador de apoyo, rompían a llorar después de un largo silencio.

Kronenburg dijo que la mayoría de las llamadas procedían de víctimas de abusos o personas que se identificaban como familiares de víctimas.

"Esta es la primera vez que ellos quieren hablar del abuso porque los recuerdos y las experiencias de violencia son usualmente desplazados", dijo Zimmer a la radio alemana.

En la línea se encuentran psicólogos y trabajadores sociales especializados en áreas de abuso y traumas que ofrecen consejos a las víctimas y las remiten, tras una evaluación del caso y sus implicaciones legales, a la asistencia local.

Igual que esta hay muchas tantas iniciativas de la iglesia. Nunca es tarde para los correctivos. Sobre todo si se sabe articular un gran plan para ejecutar acciones diversas, cuyo objetivo inmediato es devolver la confianza a los fieles después de una serie de acusaciones de abusos físicos y sexuales cometidos por sacerdotes en Alemania, muchos ocurridos en escuelas bajo dirección católica durante décadas.

El fracaso confeso y público también afecta a la política y el mundo de los negocios. Un recurso muy de uso, ante un error garrafal, es hacer circular una carta de renuncia –cuando se trata de un alto funcionario público, un empresario de renombre o ministro religioso– y que intenta salvar algo de lo que lamentablemente se hundió con el naufragio.

Las cartas públicas, para estos casos, tienen un efecto demoledor. La firma y los nombres comprometidos en el alegado crimen, les confieren un lugar de privilegios en la historia.

Normalmente son cartas que ponen al desnudo la calidad humana del protagonista. El dolor inconmensurable, el manto de sombras, las dudas y el remezón a la plataforma de valores morales de la familia afectada son piedras preciosas a exhibir.

En algún lugar del texto sueltan un párrafo donde fabulan en torno a su inocencia. Escrito, verbigracia, que presentan en estos términos: "Quiero dejar constancia del daño irreparable que se nos ha hecho a mi familia y a mí. Creo, sólo desde la convicción de mi inocencia, que este caso, dados los cargos que he desempeñado en el pasado inmediato hasta el presente, está siendo usado el instrumento para dañar a la organización y terceras personas. Es el motivo por el que tomo esta dolorosa decisión".

La jerarquía de la organización, dado que se trata de una carta pública, no puede escurrir el bulto, desentenderse o quedarse atrás. Debe responder cuanto antes; y lo hace más o menos en estos términos:

"La Organización quiere hacer un reconocimiento público a la magnífica gestión que durante estos años el renunciante ha prestado como militante y guerrero de innúmeras batallas,  y quiere agradecerle igualmente la lealtad que ha demostrado a la organización y a sus dirigentes", A eso agrega un cierre, que normalmente se denomina broche de oro:  "Estamos convencidos, como lo hemos estado desde el principio, de que demostrará su inocencia frente a las falsas imputaciones de las que ha venido siendo objeto".

Hay fracasos íntimos, de menor rango, pero que marcan la piel de la sociedad y dejan secuelas. Podemos verlo a lo interno de matrimonios públicos, que modelan actitudes y arrastran consecuencias impredecibles. Una luz poderosa apunta directamente y vemos. La infidelidad en serie existe. El adulterio está prohibido dos veces de manera explícita en la tabla de los mandamientos. Aun así tiene sus adictos. No se trata exclusivamente de hombres, también hay mujeres casadas, adictas al sexo con distintas parejas.

Un caso reciente de engaño íntimo explotó y se hizo público. Era inevitable. Si ocurre en la meca del cine lo conoce el mundo. En la pareja el infiel era el hombre y la mujer una deslumbrante estrella, en el mejor y más deslumbrante momento de su carrera. Ella,  de 45 años, ha permanecido recluida en su hogar y no había realizado comentario alguno desde la aparición de las informaciones sobre las supuestas infidelidades del esposo, de 40 años a la hora, y con atractivos tan marcados que se le atribuyen hasta cuatro amantes. Ella, de manera colateral, terminó degradada públicamente a la condición de víctima.

En importantes ciudades del mundo existen centros de ayuda para cualquier adicción, incluido el sexo. Allí están al acecho los paparazzi. Están bajo constante asedio. El fin justifica cualquier foto. Son muy costosas y altamente difundidas cuando se trata de personas públicas, ya que se hace difícil medir el alcance de las reacciones de uno o varios involucrados. Fotos que definen líneas informativas. El morbo avanza. Los pacientes se curan; otros son víctimas. El cuadro de respuesta va desde la depresión, hasta el suicidio, una vez son expuestos los nombres públicamente.

El sexo fruto de una infidelidad en serie es parte de una cadena que involucra el abuso de cigarrillos, alcohol, drogas ilícitas, juegos y hasta intercambio de parejas formales.

Hay una frase que bautiza esta conducta. Se le llama “casos personales”. Dos palabras que ponen el dedo sobre una conducta que desborda de manera escandalosa el parámetro de los hábitos tradicionales.

En Estados Unidos hay cientos de centros y grupos de ayuda dedicados a corregir la conducta, fruto del desenfreno pasional con la persona equivocada –un hombre o una mujer– y que lleva a la ruina a cientos de matrimonios.

La cura nunca está en buscar ayuda sino en hacerlo de manera profesional y a tiempo.

El hombre, fruto del tsunami pasional, ingresó hace poco en un centro de rehabilitación para buscar ayuda con sus "asuntos personales" después del escándalo de sus presuntas infidelidades, aseguró su representante en un comunicado.

"Él se dio cuenta de que este momento era crucial para ayudarse a sí mismo, a su familia y para salvar su matrimonio", añadió el agente, quien indicó que la decisión fue "100 por ciento" de artista y no como resultado de un ultimátum impuesto por su pareja.

A raíz de las noticias sobre las supuestas infidelidades, la actriz abandonó el hogar familiar y estuvo una semana fuera de California, mientras a su esposo le surgían más presuntas amantes e incluso salía a la luz una supuesta denuncia por acoso sexual en el trabajo.

El fracaso es una cadena que amarra a unos y libera a otros. Hay personas que, indudablemente, vienen a la vida con una agenda de fracasos, errores y caminos cruzados.

 

Juan Bosch y el Tribunal Russell

Juan Bosch y el Tribunal Russell

Por Rafael García Romero

El Tribunal Bertrand Russell creado a iniciativa de sir Bertrand Russell, filósofo y matemático inglés, Premio Nobel de la Paz, para investigar los crímenes cometidos por las tropas norteamericanas en Vietnam, tuvo un alcance mayor a su objetivo inicial y consiguió hacer un singular capítulo de la historia continental a favor de los derechos humanos. Se reunió en dos ocasiones. La primera vez sesionó en Roma, para abril de 1974; y luego en Bruselas, en enero de 1975. El Tribunal Russell II se dedicó a investigar la situación imperante en diversos países de América latina, y luego se reunió nuevamente para completar sus trabajos referentes a las múltiples violaciones de los derechos humanos y de los derechos de los pueblos en Brasil, Chile, Uruguay, Bolivia, Paraguay y otros países del continente latinoamericano.

El organismo llegó hace años al término de su cometido y se disolvió luego de haber investigado la situación imperante en países donde cercenaron la democracia, y de inmediato fueron sometidos a regímenes dictatoriales. Los jueces, para esa ocasión, dictaron una sentencia que condenaba (de manera moral, desafortunadamente) a esos regimenes en base a pruebas aplastantes de sus infinitas violaciones de los derechos humanos más elementales.

El Presidente era Lelio Basso, senador de la Izquierda Independiente Italiana; y que luego, animado por los resultados, creó una fundación para la defensa continental de los derechos humanos, denominada Lelio Basso por el Derecho y la Liberación de los Pueblos; y como vice-presidentes trabajaron Vladimir Dedijer, historiador yugoslavo; Gabriel García Márquez, escritor colombiano, Premio Nóbel de Literatura; Frangois Rigaux, profesor de derecho internacional de la Universidad Cató1ica de Louvain y Albert Soboul, profesor de La Sorbona.

El profesor Juan Bosch encabezaba el cuerpo de jueces, en su condición de escritor y ex Presidente de la República Dominicana; a su vez, estaba acompañado por George Casalis, teólogo protestante; Julio Cortázar, escritor argentino; Giulio Girardi, teólogo cató1ico; Uwe Holtz, miembro del Partido Social Demócrata Alemán y del Parlamento; Alfred Kastler, Premio Nóbel de Física; John Molgaard, miembro del Partido Social Demócrata Danés, dirigente sindical; James Petras, profesor de sociología de la Universidad de Nueva York; Pham Van Bach, presidente de la Comisión de Investigación de los Crímenes Norteamericanos de Guerra en Vietnam; Laurent Schwartz, matemático; Alberto Tridente, Secretario Nacional de la FLM (Italia); y Armando Uribe, profesor de derecho internacional y ex embajador de Chile en Pekín.

El Tribunal Bertrand Russell condenó moral e inapelablemente a todas las dictaduras del cono Sur que asolaron la región en el periodo 1973-1976, y que incluyó reunir pruebas y testimonios de las escuelas de torturas organizadas y asesoradas desde el extranjero para redepositarlas ante el comité correspondiente de las Naciones Unidas; y  de allí surgió la Fundación Internacional Lelio Basso por el Derecho y la Liberación de los Pueblos, que a su vez dio origen a una liga internacional con el mismo cometido,  y al llamado Tribunal de los Pueblos, con sede en Bolonia.
¿Qué hizo Juan Bosch en su calidad de juez del Tribunal Russell para la América Latina? Formar parte de ese organismo era, de por sí, un reconocimiento a su condición de humanista continental y un gran compromiso de él como político e intelectual. El organismo ya se había reunido, como se dijo, en Roma en abril de 1974 y él no pudo asistir a esa reunión, y por esa razón se propuso no faltar a la reunión de Bruselas, la capital de Bélgica, que se hizo en enero de 1975. No estaba allí sólo en calidad de juez, también era escritor, un político y líder del recién creado Partido de la Liberación Dominicana (PLD), hechura de él, y del cual era su presidente. Y lo sería de por vida, Ad vitam.
El Partido, a raíz de esa misión de gran trascendencia continental,  le encomendó a él y a Manuel Espinal (también miembro del Comité Central) que aprovecharan ese particular escenario para hacer un estudio de la situación política de algunos países, porque el PLD necesitaba definir su posición frente a los gobiernos y de cara a los partidos políticos que funcionaban democráticamente para entonces en la mayoría de los países que debían visitar.
La región estaba afectada, para esa época, por el vacío político que había dejado la desaparición física de Juan Domingo Perón, presidente de Argentina durante varios periodos. Juan Bosch sabía, e hizo del conocimiento a los dirigentes del Partido, que dicha muerte iba a significar un cambio para la situación política general de los países de la América Latina; y que eso, necesariamente, iba a reflejarse en la República Dominicana y en el  Partido.
En una declaración para la prensa había dicho: “Perón usó a la Argentina como una plataforma para desarrollar desde ella una política extranjera independiente. El país que mayores beneficios obtuvo de esa política fue Cuba... pero todos los países débiles de la América Latina iban a beneficiarse también de esa política peronista, unos porque iban a tener ayuda económica y otros porque iban a tener respaldo político de la Argentina”.
En cuanto a la encomienda del Partido de la Liberación Dominicana, ¿qué sucedió? Juan Bosch la sintetiza de esta forma: “Debíamos tratar de averiguar qué dirección iban tomando las fuerzas políticas de países como México, como Suecia, como España, Portugal y Venezuela”.
La realidad política que más impacto a Juan Bosch, como juez y político, fue la de México. La percepción que tuvo de esa visita lo explica de la siguiente forma:
El primer país que visitamos fue México, donde se nos recibió con las atenciones que se tienen en todas partes para las personas que hayan sido jefes de Estado y donde sostuvimos muchas reuniones con mexicanos y con extranjeros, sobre todo con exiliados argentinos, chilenos, haitianos y de otros países de América, y en poco tiempo pudimos darnos cuanta de algo que nos pareció muy importante.

¿Qué era eso –preguntaba Bosch- que era muy importante? A lo que respondía de inmediato:

Pues el hecho extraño de que México es un país de los más avanzados de América en el orden económico, en el orden cultural, en el orden social, pero al mismo tiempo no tiene fuerzas políticas organizadas que puedan servirle de base real a un gobierno que quiera poner en práctica un programa de medidas económicas y sociales que puedan ser consideradas como progresistas o avanzadas. En México, la fuerza verdadera está en los círculos económicos, no en los políticos; y sin embargo, todas las capas del pueblo, desde los más grandes capitalistas hasta el indio sin trabajo manifiestan un gran respeto por el presidente de la República, sea quien sea ese presidente; lo respetan como si se tratara de un rey en un país monárquico. Pero como la fuerza verdadera, y nos referimos a las fuerzas políticas, está en los grupos de los grandes capitalistas y no en uno o en varios partidos políticos, el poder de esos grupos de grandes capitalistas puede enfrentarse al poder del presidente de la República o del gobierno y puede impedir que un gobierno ponga en vigor medidas beneficiosas para el pueblo si esas medidas pueden representar una rebaja, por pequeña que sea, en los beneficios que reciben esos grandes capitalistas
Todos, unos con gusto y otros a disgusto, gobernaron para el beneficio de los grandes capitalistas mexicanos y de sus socios norteamericanos.

En eso llegó la oportunidad de que había que escoger un candidato a la presidencia que debía gobernar desde el 1 de diciembre de 1970 hasta el 30 de noviembre del año 1976 y Luís Echeverría Álvarez, que tenía todas las posibilidades de ser ese candidato, ganó la candidatura y ganó las elecciones presidenciales; pero ya en el Palacio Nacional se “dio cuenta de que le era imposible hacer nada bueno en favor del pueblo porque no contaba con una fuerza política organizada que lo sostuviera en una lucha contra los grupos económicamente poderosos, estudió detenidamente la situación en que se encontraba y halló una salida; la única salida que podía usar. Esa salida consistía en hacer una política internacional que le diera prestigio en el mundo y le diera peso dentro de su país, a tal punto que fuera imposible para esos poderosos grupos económicos tocar siquiera con el pensamiento la figura del presidente Echeverría sin causar un escándalo mundial y sin provocar un levantamiento popular en México”.
¿Y cómo consiguió el presidente de México empoderarse políticamente y que eso le diera prestigio en el mundo? Juan Bosch plantea que Echeverría comenzó a desarrollar una política de viajes por todas las partes de la Tierra con un plan bien concebido. En cada país se reunía con los jefes de Estado. Así consiguió que varios gobiernos apoyaran su proposición de presentar en las Naciones Unidas una Carta de Derechos y Deberes Económicos de los países miembros, es decir, una Carta o acuerdo sobre los deberes y los derechos que tienen con sus pueblos y con todos los demás pueblos de la Tierra los países que están asociados en la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Echevarria era un político adelantado para la época y sabía que “no es factible alcanzar un orden internacional justo ni un mundo estable en tanto no se formule la Carta que ha de proteger debidamente los derechos de todos los países en desarrollo”. Consiguió que de manera abrumadora el día 12 de diciembre de 1974, la Asamblea General de las Naciones Unidas, con los representantes de todos los países del mundo reunida en su vigésimo noveno período de sesiones adoptara solemnemente la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados propuesta por el gobierno mexicano; y la había adoptado por 120 votos a favor, 6 en contra y 10 abstenciones. Los 6 en contra fueron los de Alemania, Bélgica, Dinamarca, Estados Unidos, Inglaterra y Luxemburgo, todos países ricos; los 10 que no votaron, o mejor dicho, que se negaron a votar, fueron países que figuran entre los desarrollados aunque no eran los más ricos, y entre ellos estuvieron Austria, Canadá, España, Francia, Holanda, Israel, Italia, Irlanda, Japón y Noruega, y dos no votaron, uno de ellos, las Islas Malvinas, porque sus representantes no estaban presentes en esa Asamblea General, y otro, la República de Sudáfrica, porque debido a su política de persecución racial contra los negros había perdido su derecho a votar en la ONU.
Ese proceso lo entendió muy bien Juan Bosch. Estuvo en contacto con diversos gobiernos, presidentes y líderes continentales y sacó, en su condición de Juez del Tribunal Russell las mejores enseñanzas. No tomó la iniciativa de Lelio Basso, quien como ya se dijo, creo la Fundación Internacional por el Derecho y la Liberación de los Pueblos. En su caso, y para los dirigentes que lo acompañaban, tenían bajo su dirección una organización nueva en América y el país: el Partido de la Liberación Dominicana; y era Juan Bosch, con las entrevistas personales y los documentos que había traído del Tribunal Russell, un político más poderoso, cargado de una tonelada de información regional y mundial, y que con el PLD seria un arma poderosísima para la defensa nacional y continental.
Tanto Juan Bosch como cualquiera de los miembros del Tribunal Russell en una situación análoga, solo podían hacer una cosa: asumir personalmente la responsabilidad de denunciar abusos y tropelías de los gobiernos de la época, en su mayoría encabezados por dictadores o juntas militares.

Un acto de valentía, muchos años antes de la conformación del Tribunal Russell y de sus atribuciones, fue la carta que envió Juan Bosch el 27 de febrero de 1961 al dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo.

En esa carta lo llamaba “General” y decía:
 En este día, la república que usted gobierna cumple ciento diecisiete años. De ellos, treinta y uno los ha pasado bajo su mando; y esto quiere decir que durante más de un cuarto de su vida republicana el pueblo de Santo Domingo ha vivido sometido al régimen que usted creó y que usted ha mantenido con espantoso tesón. Tal vez usted no haya pensado que ese régimen haya podido durar gracias, entre otras cosas, a que la República Dominicana es parte de la América Latina; y debido a su paciencia evangélica para sufrir atropellos, la América Latina ha permanecido durante la mayor parte de este siglo fuera del foco de interés de la política mundial. Nuestros países no eran peligrosos; y por tanto no había por qué preocuparse de ellos.
  En esa atmósfera de laissez faire, usted podía permanecer en el poder por tiempo indefinido; podía aspirar a estar gobernando todavía en Santo Domingo al cumplirse el sesquicentenario de la república, si los dioses le daban vida para tanto. Pero la atmósfera política del Hemisferio sufrió un cambio brusco a partir del 1º de enero de 1959. Sea cual sea la opinión que se tenga de Fidel Castro, la historia tendrá que reconocerle que ha desempeñado un papel de primera magnitud en ese cambio de atmósfera continental, pues a él le correspondió la función de transformar a pueblos pacientes en pueblos peligrosos.
 Ya no somos tierras sin importancia, que pueden ser mantenidas fuera del foco de interés mundial. Ahora hay que pensar en nosotros y elaborar toda una teoría política y social que pueda satisfacer el hambre de libertad, de justicia y de pan del hombre americano. Esa nueva teoría es un aliado moral de los dominicanos que luchan contra el régimen que usted ha fundado; y aunque llevado por su instinto realista y tal vez ofuscado por la desviación profesional de hombre de poder, usted puede negarse a reconocer el valor político de tal aliado, es imposible que no se dé cuenta de la tremenda fuerza que significa la unión de ese factor con la voluntad democrática del pueblo dominicano y con los errores que usted ha cometido y viene cometiendo en sus relaciones con el mundo americano.
  La fuerza resultante de la suma de los tres factores mencionados va a actuar precisamente cuando comienza la crisis para usted; sus adversarios se levantan de una postración de treinta y un años en el momento en que usted queda abandonado a su suerte en medio de una atmósfera política y social que no ofrece ya alimento a sus pulmones.
 En este instante histórico, su caso puede ser comparado al del ágil, fuerte, agresivo y voraz tiburón, conformado por miles de años para ser el terror de los mares, al que el inesperado cataclismo le ha cambiado el agua de mar por ácido sulfúrico; ese tiburón no puede seguir viviendo.
  No piense que al referirme al tiburón lo he hecho con ánimo de establecer comparaciones peyorativas para usted. Lo he mencionado porque es un ejemplo de ser vivo nacido para atacar y vencer, como estoy seguro que piensa de sí mismo. Y ya ve que ese arrogante vencedor de los abismos marítimos puede ser inutilizado y destruido por un cambio en su ambiente natural, imagen fiel del caso en que usted se encuentra ahora. Pero sucede que el destino de sus últimos días como dictador de la República Dominicana puede reflejarse con sangre o sin ella en el pueblo de Santo Domingo. Si usted admite que la atmósfera política de la América Latina ha cambiado, que en el nuevo ambiente no hay aire para usted, y emigra a aguas más seguras para su naturaleza individual, nuestro país puede recibir el 27 de febrero de 1962 en paz y con optimismo; si usted no lo admite y se empeña en seguir tiranizándolo, el próximo aniversario de la república será caótico y sangriento; y de ser así, el caos y la sangre llegarán más allá del umbral de su propia casa, y escribo casa con el sentido usado en los textos bíblicos. Es todo cuanto quería decirle, hoy, aniversario de la fundación de la República Dominicana.

El trabajo del Tribunal Russell tuvo tanta repercusión, que muchos años después, el apoyo de escritores como Julio Cortázar era muy solicitado; y a través de diversas vías demandaban su opinión sobre casos de violación a los derechos humanos. Un caso, particularmente, le llamó la atención y el escritor lo hizo público, debido a su repercusión mundial. Tomó como punto de apoyo una carta que le llegó desde México, firmada por Daniel Vicente Cabezas para pedirle, como miembro del Tribunal Bertrand Russell, que haga todo lo posible para denunciar y esclarecer la desaparición de su madre, Thelma Jara de Cabezas, ocurrida en Buenos Aires el 30 de abril de 1979.

No era un caso anónimo y aislado. La prensa informó ampliamente sobre el hecho, ya que la señora Cabezas era la secretaria de la Comisión de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas; y lo era por la misma razón de la desaparición de su hijo Gustavo Alejandro, un estudiante de diecisiete años. Desapareció en mayo de 1976 sin que hasta la fecha se haya tenido noticias de su destino.

El caso de marras lo tomó Cortazar de manera personal. Estaba convencido que muchas veces “nuestras armas intelectuales poco pueden contra la fuerza bruta, la mentira y el desprecio”, pero “tienen otro tipo de fuerza a largo plazo que se basa en la confianza en el lector honesto y libre, en la seguridad de que ese lector recogerá el mensaje que le alcanzan las palabras; y a su vez lo difundirá y le dará cada vez mayor peso, mayor eficacia”.

En su país natal, Argentina, al fragor de los trabajos a favor de los derechos humanos, la señora Thelma Jara de Cabezas abordo un día su automóvil y una bomba casi la mata. “Como resultara indemne. Lo que no se logró con la violencia de un explosivo se consumó en el silencio de una desaparición sin rastro”.

El ideólogo, sir Bertrand Russell expresó en la Sesión Inaugural de la primera convocatoria: “no representamos a ningún estado ni podemos dictar sentencias ejecutorias”. La realidad desbordó el sentido de estas palabras y el Tribunal Russell condenó moralmente y de manera inapelable a muchos regimenes militares y gobiernos de la oscuridad, que hasta el día de hoy sus integrantes o guardan prisión o son buscados por los crímenes cometidos.

No puedo hacer más, confesó una vez Julio Cortazar, pero si muchos seguimos contestando así las cartas que nos dirigen, y denunciando lo que las prensas oficiales buscan ahogar, el día de la luz estará más próximo.

Un caso patético y lleno de nostalgia lo plantea Luis Sepúlveda en su libro Historias marginales. Tiene como fondo el golpe militar a Salvador Allende, en Chile; y “que terminó con la ejemplar democracia chilena, asesinó e hizo desaparecer a miles de mujeres, hombres y niños, golpeó, torturó y condenó al exilio a cientos de miles de ciudadanos.”. En ese  periodo desapareció el hijo de un maestro que enseñaba castellano en una pequeña escuela rural, cerca de Chillan, en el sur de Chile. Su nombre era Carlos Gálvez.

El hijo, cuenta Sepúlveda, como otros miles de jóvenes, un día fue tragado por la máquina del terror. Durante dos años don Carlos Gálvez llamó a todas las puertas, habló con gentes amables o hurañas, dignas o atemorizadas, solidarias o vencedoras, recibió risas, insultos, pero también frases de consuelo. No cejó en su empeñó hasta que lo encontró, convertido en una ruina, pero vivo.

A los seis años de un doloroso encierro el profesor Gálvez logra sacar a su hijo de la cárcel con destino a otra forma de encierro: el exilio. Viajó así el hijo a la República Federal Alemana, como otro desterrado, con un montón de recuerdos dolorosos.

Las secuelas de la tortura minaron muy pronto la salud del muchacho y murió al cabo de dos años. El profesor Gálvez viajó desde Chile al sepelio de su hijo, ya que no podía volver con él a su país de origen. En el aeropuerto, de regreso, un funcionario de migración le cerró el paso. La asistencia y los trámites del sepelio fue traducido por la dictadura militar como actividades subversivas. El padre, viudo, por su amor, por su solidaridad con el único hijo que tenía, también fue condenado al exilio, duro, crudo y frío de Alemania. Cuatro años después siguió el destino del hijo. Un invierno férreo hizo que contrajera una neumonía que lo llevó a la tumba. Así segó la dictadura la vida de muchos padres, madres e hijos. Padres, hijos e hijas que el exilio también convirtió en compañeros.

El grito de justicia y respeto a los derechos humano repercutiría en la República Dominicana, y no podía ser de otra forma, con Juan Bosch en su seno, en condición de juez, y a la sazón, Presidente de un partido emergente y que él llevaría a ser la segunda, y con tiempo, la primera fuerza política del país.
Hay que ver la cadena de denuncias y la serie de discursos que produjo el líder del Partido Morado, a las conferencias internacionales que fue invitado y, sobre todo, el giro que debió dar el presidente Joaquín Balaguer a su gobierno en materia de política social y de respeto a los derechos humanos. El pueblo aprendió, maduro durante esa década y el resultado directo lo constituyó el hecho de ver nacer de las urnas un nuevo gobierno, democrático, en 1978. No quiere decir que la fragua para esas transformaciones fuera un esfuerzo personal. No. Todas las conquistas de la humanidad, de las etnias, pueblos y minorías oprimidos, son fruto de esfuerzos conjuntos.
Juan Bosch y los demás intelectuales, teólogos, políticos, sindicalistas, economistas, maestros de importantes universidades que lo acompañaban en el Tribunal Russell, tenían la posibilidad de hacer llegar su voz a muchos lectores latinoamericanos y españoles; y lo hicieron. El mundo nunca conoció tantas denuncias y de manera simultánea contra todos los regimenes opresores de Latinoamérica.

El escritor argentino Julio Cortázar, entre ellos, llegó a decir que nunca lo había hecho con tanto deseo de ser leído, como cuando denunció el caso de México contra la barbarie, el atropello y la suerte de la incólume Thelma Jara de Cabezas.

La montaña de denuncias de abusos y tropelías de los gobiernos de la época, en su mayoría encabezados por dictadores o juntas militares contribuyo a la fortaleza de la democracia de América y de República Dominicana que tenemos hoy, indudablemente.

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La trayectoria de un escritor

La trayectoria de un escritor

Rafael García Romero

La inmensa mayoría de los libros de ficción que escribió Juan Bosch fueron publicados en el extranjero. O sea, tienen un país de origen distinto a República Dominicana. La respuesta está en que Juan Bosch vivió una vida de exilio, en distintos países de América y Europa. En su caso, el peor y más destructivo: Un exilio político.

Así, la vida de Juan Bosch tuvo un relativo sosiego cuando regresa de manera definitiva a República Dominicana en 1971. En adelante, los viajes serían de tipo cultural: conferencias, congresos de literatura, recibo de honores y distinciones de alta calidad. Entre ellos, el doctorado Honoris Causa en Letras que le concedió la Universidad de Nueva York, de los Estados Unidos.

El nombre de Juan Bosch está indisolublemente asociado al cuento. En cambio, la producción de ficción es mínima. Sí, un punto luminoso en el horizonte de su impresionante obra literaria.

Esa constante me lleva a desarrollar bajo el formato de preguntas y respuestas este acercamiento a la férrea disciplina de trabajo de Juan Bosch y el fruto que deja un humanista que antes ya era maestro del cuento en Hispanoamérica.

Juan Bosch era muy joven cuando se marcha al exilio, ¿qué fuerza lo hizo tomar esa decisión de abandonar el país?

Esa fuerza se llamó templanza. En el país gobernaba Rafael Leonidas Trujillo, que entonces había puesto su atención en Juan Bosch y quería llevarlo de diputado al Congreso. En una ocasión el propio Juan Bosch dijo que tomó la decisión de irse del país a raíz de una conversación que hizo con Mario Fermín Cabral, padre del poeta Manuel del Cabral.

En realidad, a Juan Bosch, que ya había empezado a llamar la atención de Trujillo, no le convenía vivir en Santo Domingo. En la Era la política se hacía cada vez más abominable. Así que él se dijo: En República Dominicana no hay garantía de vida, ni de acción. El campo resulta demasiado estrecho y me parece desacertado gastar sin provecho los mejores años de mi juventud, único tiempo en que se puede y se debe viajar e instruirse en el extranjero.

A la edad de veintisiete años Juan Bosch, apenas con un tercer año de la educación secundaria, o sea, sin un título de Bachiller, viajó a Puerto Rico. Era el 1938 y se estableció en San Juan con el propósito de emplearse y abrirse camino con su joven y corta familia: él, su esposa, Isabel García, y los hijos León y Carolina.

¿Hay alguna información sobre los países en que vivió y qué aportes hizo a cada uno?

En su niñez vivió en Haití; luego, muy joven, va a España. En su juventud se quedaría a vivir varios meses en Puerto Rico. Así, en períodos de actividad política y cultural conoce Costa Rica, Cuba, Venezuela, Chile, España y Argentina, países en los que se educó de manera autodidacta y a los que aportó también sus conocimientos y sus dotes de gran humanista, escritor y político. La publicación de su obra se hizo más profusa en Cuba y Chile y Venezuela.

¿En qué año regresa Juan Bosch a República Dominicana?

El retorno se produce casi treinta años después, en diciembre de 1961, atendiendo una oferta del entonces Presidente dominicano. Una vez en Santo Domingo pasa a dirigir los trabajos políticos del Partido Revolucionario Dominicano, que presenta su candidatura a la Presidencia de la República. Gana las elecciones, pero en 1963 un golpe militar derroca el gobierno que encabeza y sale de nuevo al exilio. El último país donde vivió es España, donde permaneció hasta el momento de su regreso definitivo, en 1970.

¿Quiénes formaban el entorno intelectual y literario de Juan Bosch?

En Santo Domingo hizo amistad con Pedro Henríquez Ureña, cuando vino de funcionario de Trujillo y ocupó la Intendencia General de Enseñanza, de quien recibió una valiosa tutoría intelectual y literaria. Época en la que tuvo acceso a la biblioteca del humanista y allí leyó los cuentos de Horacio Quiroga. A esos años corresponde su amistad con Manuel del Cabral, y que luego afianzó en Chile, cuando el autor de “Compadre Mon” ocupo un puesto diplomático. En el extranjero tuvo el privilegio de trato con las más grandes personalidades de las letras españolas e hispanoamericanas de su época, entre ellos Rómulo Gallegos, Gabriel García Márquez, Julia de Burgos, Camila Henríquez Ureña, Miguel Otero Silva, Nicolás Guillén y Julio Cortázar.

¿En qué género de la literatura hizo sus mayores aportes Juan Bosch?

En el ensayo, sin ninguna duda. Género en el que debemos citar los libros y asientos bibliográficos, con el propósito de facilitar su apropiada consulta. Así tenemos: Indios: apuntes históricos y leyendas. Santo Domingo: Editorial La Nación, 1935. Mujeres en la vida de Hostos. Puerto Rico: Edición de la Asociación de Mujeres Graduadas de Puerto Rico, 1938. Hostos, el sembrador. La Habana: Editorial Trópico, 1939. Cuba, la isla fascinante. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 1955. Judas Iscariote, el calumniado. Santiago de Chile: Editora Prensa Latinoamericana, 1955. Apuntes sobre el arte de escribir cuentos. Caracas: Revista Shell, 1958. Trujillo: causas de una tiranía sin ejemplo. Caracas: Edición Librería Las Novedades, 1959. Simón Bolivar: biografía para escolares. Caracas: Editora Escolar, 1960. David, biografía de un Rey. Santo Domingo: Colección Pensamiento Dominicano, 1963. Apuntes para una interpretación de la historia costarricense. San José de Costa Rica, 1963. Crisis de la democracia de América en la República Dominicana. México: Centro de Estudios y Documentación Social, 1964. Bolívar y la guerra social. Buenos Aires, 1966. El Pentagonismo, sustituto del imperialismo. Santo Domingo: Publicaciones Ahora, 1967. El próximo paso: dictadura con respaldo popular. Santo Domingo: Publicaciones Ahora, 1969. De Cristóbal Colón a Fidel Castro: El Caribe, frontera imperial. Madrid: Ediciones Alfaguara, 1970. Breve historia de la oligarquía. Santo Domingo: Publicaciones Ahora, 1970. Composición social dominicana. Santo Domingo: Colección Pensamiento y Cultura, 1970. El Napoleón de las guerrillas. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1976. Viaje a las antípodas. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1978. Conferencias y artículos. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1980. La revolución de abril. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1980. La guerra de la Restauración. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1980. Clases sociales en la República Dominicana. Santo Domingo: Editora Corripio, 1983. Capitalismo, democracia y liberación nacional. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1983. La fortuna de Trujillo. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1985. La pequeña burguesía en la historia de la República Dominicana. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1985. Capitalismo tardío en la República Dominicana. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1986. Máximo Gómez: de Montecristi a la gloria. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1986. El Estado, sus orígenes y desarrollo. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1987. Textos culturales y literarios. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1988. Dictaduras dominicanas. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1988. Póker de espanto en El Caribe. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1988. 33 artículos políticos. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1988. El PLD, un nuevo partido en América. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1989. Temas económicos. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1990. Breve historia de los pueblos árabes. Santo Domingo: Editora Alfa y Omega, 1991.

En cuanto a la literatura de creación, ¿qué aportes hizo?

El fuerte de Juan Bosch se halla en la literatura de creación. Trabajó con mayor éxito y más dedicación el cuento, la novela y con bajo perfil la poesía. En este género, un poema de él "La gaviota" se hizo célebre y con música de Julio Gautreau ya tiene una exquisita fama en República Dominicana. En 1936 publicó la novela La Mañosa. A finales de la década del cincuenta publica sus últimos relatos en tres libros que titula Cuentos escritos antes del exilio, Cuentos escritos en el exilio, y Más cuentos escritos en el exilio.

¿Qué edad tiene el maestro en la actualidad y cuál fue su última obra publicada?

La última obra que publicó a nivel continental se titula: Cuentos más que completos, que hizo Alfaguara en el 2000. Ahora, en la República Dominicana, se presentó recientemente: Premio Nacional de Literatura, publicación que hizo la Editora Corripio, en 2001. Ahora, si Juan Bosch nació el 30 de junio de 1909; de continuar viviendo, en la actualidad tendría 100 años.

La vida no le permitió llegar a esa edad. No pudo coronar el siglo de existencia, pero mientras vivió llevó una vida ejemplar. Una vida ejemplar que hoy podemos reconocer como un impresionante legado a la humanidad.

VII Festival de Poesía en la Montaña

VII Festival de Poesía en la Montaña

La Fundación Festivales de la Montaña informó sobre la celebración de la séptima versión del Festival de Poesía en la Montaña en las instalaciones del Centro Salesiano, sito en la comunidad de Pinar Quemado, Jarabacoa, del 28 al 3o de Agosto. 

El VII Festival de Poesía en la Montaña Jarabacoa 2009 se define como un espacio de encuentro para que los poetas del siglo XXI puedan compartir sus creaciones fuera de la rutina diaria y de las grandes urbes, con el verso en la mirada buscando la luz de las estrellas que casi pueden tocar con la punta de sus dedos.

La coordinadora general del evento, Taty Hernández Durán, informó que, el Festival, entre sus objetivos pretende promover la poesía como alimento del espíritu y bálsamo al ser esta la más pura de las artes, motivar la creación poética para que sirva de canal en la formación de mentes puras con ideales sanos, erradicadores de la violencia y de instintos permisivos de las bajas acciones, incentivar al cultivo de la amistad y la solidaridad entre los participantes y asistentes e impulsar la práctica del eco-turismo cultural.

El programa concebido para este año 2009 pretende involucrar voces actuales de la poesía dominicana, y otros países hermanos que han sido convidados al evento.

En esta ocasión se dará continuación al proyecto  "Bosques, parques y corredores poéticos" y se instalarán las tarjas  de CLIMA DE ETERNIDAD el primer Parque del Poeta en la República Dominicana.

Escritores galardonados, de reconocida trayectoria cultural y ganadores de importantes premios nacionales de literatura, tanto de Santo Domingo como de diversas ciudades del país, están invitados conjuntamente con vates de otras latitudes.

Entre ellos citó a José Rafael Lantigua, José Mármol, Tony Raful, Ángela Hernández, Chiqui Vicioso, Federico Jóvine Bermúdez, Pedro Antonio Valdez, León Félix Batista, Basilio Belliard, Rosa Silverio, Fernando Cabrera, Rafael García Romero, Rafael Peralta Romero, Abil Peralta Agüero, Mateo Morrison, Rannel Báez, Adrián Javier, Plinio Chahín, Marianela Medrano, Jorge Piña, Karina Rieke, Noé Zayas, Juan Freddy Armando, Oscar Peña, Victor Bido, Patricia Minalla, Pedro José Gris, Carmen Pérez Valerio, Manuel Llibre Otero, Reyson Peralta, Yilenia Cepeda, Tanya Badía, Alexei Tellerías, Guido Riggio, Lissette Ramírez, Lesgil Russy, Virgilio López Azuán, Yky Tejada, Juan Gelabert, Blas Jiménez, Puro Tejada, Valentín Amaro, Luis Martin Gomez, Elsa Expósito, Miguel Angel Aza, Rafael P. Rodríguez.

Además Miriam Mirelles de Venezuela, Zuleika Pagán López de Puerto Rico y Zingonia Zingone y  Osvaldo Sauma de Costa Rica. 

A esta convocatoria se sumarán representantes de talleres literarios organizados por toda la geografía nacional.

El Festival de Poesía de la Montaña es un verdadero encuentro cultural, que con el correr del tiempo se consolida y se afianza como uno de los eventos más hermosos de la literatura dominicana.

Para mayores detalles se puede visitar el blog del Festival:

http://festivaldepoesiaenlamontana.blogspot.com

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La Gaviota: Criolla que nació de un poema

La Gaviota: Criolla que nació de un poema

Por Rafael García Romero

Juan Bosch fue apresado por los servicios de espionaje de la dictadura en 1934. Encerrado en la Fortaleza Ozama, de Santo Domingo, escribió el poema “Anhelos”. Con el correr de los años ese puñado de versos se convertiría en las letras de la criolla La Gaviota, que ha sido grabada por cantantes tan importantes como Fernando Casado.

El poema “Anhelos”; y que hoy conocemos como “La Gaviota” es el texto escrito en versos más breve y también el más célebre de Juan Bosch. Tiene dos estrofas de cuatro versos cada una; pero además tiene la virtud de que el elemento central de la poesía se menciona dos veces, una en el título y otra en el texto, pero está permanentemente presente en todo el poema.

El poema es un  paisaje que describe Juan Bosch desde su celda, un sueño, un deseo de un hombre que sueña con la libertad perdida, y que consigue hacerlo a través del vuelo de una gaviota.

En los cuatro versos de la primera estrofa, que sitúa al poeta en una celda, hay  27 palabras, distribuidas 14 en los dos primeros y 13 en las últimas dos.

La segunda estrofa, que plantea el deseo de libertad del recluso, está compuesta por 14 palabras el primer par de versos y  11 palabras las últimas dos líneas de versos. En total la estrofa tiene 25 palabras.

El poema completo está logrado con 52 palabras.

Hay seis elementos claves, de fuerza que remiten a la libertad. Sucede con la gaviota, el mar, la luz, las alas, el vuelo, el aire, en oposición a “la reja de mi blanca celda”. No menciona el recluso pero está ahí, tácito, explícito, contemplativo. Es el personaje que mira con azoro la gaviota, detrás de la reja, que se alza y vuela. Mira “el ave grácil”, se maravilla con su vuelo, pero está de fondo el paisaje marino, impetuoso, de fuertes olas y que Juan Bosch describe con la imagen:

                        “el mar despeina su melena azul”.

El poema  “Anhelos” es una impresionante pieza estética, pero al mismo tiempo es un referente histórico y constituye la prueba de un amor real, que existió y, con el tiempo, daría sus frutos.

En el plano estético se trata de un poema con una estructura interna que toca la sensibilidad. Tiene atributos muy singulares, poéticos y literarios. Nadie había descrito el vuelo de una gaviota tan estéticamente convincente, plástica, donde la lengua ayuda a transmitir un recurso mágico maravilloso:

Veo como se alza la gaviota y vuela,

como afanosa de volverse luz

La maravilla del poema está en estos versos sueltos:

“Tender las alas”, “desentumirlas, levantar el vuelo”, “cruzar los aires y llegar a ti”.

A través de ellos el poeta concentra la fuerza expresiva del conjunto y consigue un impulso poético impresionante, visual, cinético.

Escribir bien o con belleza no se refiere a escribir barroco o rebuscado. Se trata de buscar la nueva forma de ver las cosas. Pablo Neruda dice “bandera de dos alas” para referirse a una gaviota.

Pablo Neruda trabaja esa bellísima metáfora en un poema titulado “Oda a la gaviota”, naturalmente, escrito con posterioridad al de Juan Bosch, que resalta, igual que en “Anhelos”, la belleza de la gaviota, pero son dos contextos diferentes. Pablo Neruda canta a la gaviota en su individualidad poética cuando escribe versos como “barca lúcida”,  “bandera de dos alas”, “cuerpo de plata”, “serenata del vuelo”, “tú, magnolia emplumada”; o “botón blanco del vuelo”.

Juan Bosch, en cambio, ve la gaviota como parte de un paisaje que remite a la libertad perdida. Se revela como una frontera, como un elemento de división entre dos realidades. Se trata del ejercicio de la libertad a través de un vuelo leve. Es el vuelo en sí un acto de libertad a través de un impulso visual y de un personaje que le da sentido: el preso de la torre del Homenaje.  El impulso visual se transforma en un anhelo que se evoca cantándolo y contándolo.

En su esencia poética “Anhelos” es la crónica de un vehemente deseo de libertad.

En el título de este ensayo planteo que “La Gaviota” es una criolla que nació de un poema. El poema, ya lo dije, que se titula “Anhelos” dio vida a la criolla “La Gaviota”.

“Anhelos” fue el título que le puso Juan Bosch originalmente, sin sospechar que muchos años después, se convertiría en una canción.

El poema en su conjunto es una glosa de anhelos, la síntesis humana de Juan Bosch que canta a los espirituales, anhelos de libertad, anhelos de estar junto a sus seres queridos. Son Anhelos estéticos de un poeta joven, ya que Bosch, reitero, tenía 24 años; anhelos de un hombre joven que canta a la mujer amada. En “Anhelos” está la esperanza de recuperar la libertad perdida; anhelo de lo venidero. Se trata de un joven y de un poeta y un artista que es parte del  poema.

Escribir bien o con belleza no se refiere a escribir bajo el estigma del barroco o de manera rebuscada, oscura. Se trata de buscar la nueva forma de ver las cosas. Pablo Neruda, en un rincón de su libro “Odas elementales” dice “bandera de dos alas” para referirse a una gaviota.

Qué sencillo es para un hombre ser lo que no es para escapar de su realidad, qué fácil es para un recluso ser una gaviota y que confiesa, a través del canto, “junto a la reja de su blanca celda” su “Indecible anhelo de tener las alas/ del ave grácil que se eleva así/ desentumirlas, levantar el vuelo, / cruzar los aires y llegar a ti”. Un “a ti” que le da un aire muy peculiar, dicho al final, ya que revela la existencia de un personaje, la mujer que el recluso ama; y lo espera.

Se trata de un “a ti” que le da fuerza al principio y justifican todos los anhelos que se juntan en el poema, y que evoca el recluso. Desde que empieza con el verso “Junto a la reja de mi blanca celda”, ya que nos pone, desde un primer momento, al tanto de que el poeta es un recluso arropado por el manto de la nostalgia. El segundo verso: “el mar despeina su melena azul”, es la descripción de un paisaje marino. Un paisaje que se complementa con el elemento animal Gaviota, y que hace que el recluso-poeta cante: “Veo como se alza la gaviota y vuela, como afanosa de volverse luz”.

El anhelo es un deseo vehemente.

El poema “Anhelos” apuesta por el triunfo de ideales propios, de recónditos anhelos humanos, que estéticamente tienen una validez de primer orden. Son anhelos del corazón. Anhelos de paz, anhelos de renovación, de transmutación de una realidad por otra.

Es un canto de los anhelos del hombre por su liberación.

“La Gaviota” fue el titulo que le puso Fernando Casado. Y con el que vivirá eternamente. No fue, sin embargo, el primero que la grabó. Fellita y Cola fueron los primeros que la cantaron. Entonces era sólo “Anhelos”, con música de Julio Gautreau.

La historia de por qué “Anhelos nació en la celda de una prisión es la siguiente. En enero de 1934 Juan Bosch es apresado por la policía de Trujillo, conducido primero a la Fortaleza Ozama y luego a Nigua. El poema nació en la Fortaleza Ozama. Entonces compartía celda con Julio Gautreau. Juan Bosch estaba acusado de conspirar contra el régimen, y Gautreau por un asunto de honor, que terminó en riña con agravamiento.

Entonces Juan Bosch no se había casado, pero estaba de compromiso con Isabel García Aguiar. Se casa con ella varios meses después, el 19 de junio de 1934. La poesía “Anhelos” fue un homenaje que hizo Bosch a ese amor por su esposa de entonces, madre de los dos primeros hijos: León y Carolina.

La Gaviota, de poema a criolla

El poema “Anhelos” constituye el único texto en versos que ha viajado con mayor apoyo a través del tiempo. El viaje no lo ha hecho solo, sino amarrado a la música, a voces inmortales del cancionero dominicano, ya que importantes artistas y compositores han aportado para su inmortalidad.

A través del tiempo; y por diversas razones, le han puesto voz los cantantes Fellita Puello Cerón, Nicolás Casimiro, Fernando Casado, Maridalia Hernández, Edilí, Milagros Hernánez, La Loba, Virna García, Sergio Vargas, Jackeline Estévez, Adalgisa Pantaleón.

Fernando Casado y “La gaviota”

En honor a la verdad histórica ningún dominicano ha aportado tanto a la inmortalidad de ese poema de Juan Bosch que Fernando Casado.

Euclides Gutiérrez Félix pone en contacto a Fernando Casado con el poema. Eso sucedió 25 o 30 años atrás, en las oficinas de la publicitaria Damaris; y que luego pasaría a llamarse Young and Rubicam Damaris. Allí, en la sala de espera, se encontraron el cantante y el abogado.

–Fernando -dijo Euclides-, ¿tú conoces una criolla de Juan Bosch?

–No sabía que el profesor Juan Bosch tuviera una criolla.

–Sí. El texto es muy breve, pero tiene unas letras bellísimas –dice Euclides mirando el rostro interesado de Fernando Casado– creo que está aquí, en algún lugar de una libreta que siempre llevo conmigo.

Extrajo, como del arcón que guarda un tesoro, una pequeña libreta negra, escribió muchos años después Fernando Casado. Buscó en ella; y sin titubeos desprendió una paginilla de  letras minúsculas. Como un padre a un hijo me entregó aquellos versos del alma como se entrega una hija en un altar. (1)

El poema tiene un título de una palabra muy sugestiva: “Anhelos” y es muy breve, con dos estrofas de cuatro versos. Están transcritos con las letras del político e historiador Euclides Gutiérrez Félix. Fernando Casado, ajeno a su destino, extiende la mano, toma el papelito y lee el poema dos veces. Primero en silencio, luego en voz alta:

Junto a la reja de mi blanca celda

el mar despeina su melena azul,

veo como se alza la gaviota y vuela,

como afanosa de volverse luz

Indecible anhelo de tender las alas,

del ave grácil que se eleva así

desentumirlas, levantar el vuelo,

cruzar los aires y llegar a ti.

El maestro Fernando Casado confirma que las letras son bellísimas, cautivadoras y pregunta por la música.

-Háblate con Julio Gautreau, o con Cabito, su hijo, que él te puede decir sobre la música.

El artista se despide de Euclides Gutiérrez Félix; y sin darle las gracias se marcha con el poema. Desde su casa llama al periodista Bonaparte Gautreaux Piñeyro a la oficina. Hablan de la criolla de Juan Bosch y pregunta por la música. Gautreaux le dice que no la tiene, pero que puede recordarlas. Pide a Fernando Casado que lo llame a la casa, a las 5:00 de la tarde. A esa hora ya habrá regresado de la oficina. Entonces, espera y justamente a la hora, llama. Gautreaux le dice que aguarde, va por su saxofón, regresa y se pone al teléfono.

Fernando Casado escucha a través del aparato las notas de la criolla. Está atento, muy concentrado, con el cuidado de no perder el hilo de la melodía. Cuando concluye le pide a Gautreaux que le toque la melodía otra vez.

El maestro Fernando Casado, naturalmente, puso su voz inmortal a la criolla de Juan Bosch; y además la rebautizó con el nombre de “La gaviota”. El nuevo título tuvo un impacto desde el primer momento; y cuenta él que tomó la decisión porque el otro título, “Anhelos”, resultaba intrascendente. Eso lo hizo sin consultar a Juan Bosch.

“La llamé “La gaviota” porque la sentí aletear como grito ansioso de libertad. El poeta significaba sus esperanzas en vuelo libérrimo sobre los acantilados y las parras, mientras cada minuto escondía la muerte.”(2)

En cuanto al nuevo nombre, dijo Casado: Bosch lo entendió y aceptó desde el principio. “Es elocuente el hecho de que nunca, por encima de un marcado temperamento sensiblemente exigente, jamás me dijo una palabra de disgusto, un simple comentario con respecto al cambio de título para su criolla.”(3)

Una gaviota en la tumba

La gaviota tenemos que concebirla como el ave preferida y, esencialmente, el símbolo que sintetiza todo el patrimonio cultural de Juan Bosch. Está en dos momentos cumbres de su existencia. La encontramos al principio de su carrera  literaria, cuando levanta vuelo con su poema “Anhelos”, firmado por un joven poeta bohemio; y en su tumba, coronando el final de su vuelo.

La tumba donde descansa Juan Bosch en La Vega fue concebida como un mausoleo, cuya estructura, totalmente en mármol, posee una gaviota suspendida en el aire. La gaviota es un ave tenaz. Se caracteriza porque no retrocede ante las dificultades de su vuelo.

Hay un mensaje que reza: “Ahora que ya alcanzas tu perfil más alto, florecerá en las huellas de peregrino, un presente profundo que esparcirá su esencia día a día como agua viva brotando de su ejemplo”. Junto a su última morada hay un jardín que posee porciones de tierra de Costa Rica, Puerto Rico, España, Venezuela, Ecuador, Chile y Cuba, siete naciones en las que vivió Bosch. En ellas fueron colocadas 27 rosas blancas y 12 jazmines, que representan la custodia de los doce apóstoles por su eterno descanso.

La gaviota que inspiró a Juan Bosch murió hace muchos años, de manera anónima. Se sabe que las gaviotas viven hasta 40 años en cautiverio y 36 en libertad, volando por la costa. En cambio, esta hermosa canción “La gaviota”, que nació de las letras del poema “Anhelos”, vivirá eternamente en el alma y el cancionero de los dominicanos.

Notas

1.      Casado, Fernando. “Euclides Gutiérrez… duende inesperado”. Periódico Hoy, suplemento Areito. Sábado 28 de junio de 2008. Pág. 7. Santo Domingo, República Dominicana.

2.      Ibidem.

3.      Ibidem.

 

 

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