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Rafael García Romero

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Pedro Mir: Un centenario ante su tumba

Pedro Mir: Un centenario ante su tumba

Por Rafael García Romero

Cien años cumple el poeta Pedro Mir de nacido. Cumpliría, vale decir. Hace trece años que vinimos con él a su morada definitiva; y hoy, con una distancia de cien años de aquel tres de junio de 1913, regresamos a conmemorar con él, en silencio, a recordar, a pensar una y otra vez en este país donde nació y murió. El ministerio de Educación, a través de la dirección de Cultura, hizo una ofrenda floral ante su tumba. No hubo discursos. Leímos para él, le entregamos versos, todos los versos de su inmortal poema.

Yo, en homenaje a este gran poeta y la fecha de su natalicio, leí este fragmento de “Hay un país en el mundo”.

Y éste es el resultado.

El día luminoso

regresando a través de los cristales

del azúcar, primero se encuentra al labrador.

En seguida al leñero y al picador

de caña

rodeado de sus hijos llenando la carreta.

Y al niño del guarapo y después al anciano sereno

con el reloj, que lo mira con su muerte secreta,

y a la joven temprana cosiéndose los párpados

en el saco cien mil y al rastro del salario

perdido entre las hojas del listero. Y al perfil

sudoroso de los cargadores envueltos en su capa

de músculos morenos. Y al albañil celeste

colocando en el cielo el último ladrillo

de la chimenea. Y al carpintero gris

clavando el ataúd para la urgente muerte,

cuando suena el silbato, blanco y definitivo,

que el reposo contiene.

No estaba solo Pedro Mir. Yo no estaba solo leyendo ese fragmento del poema. Nos acompañaron poetas, escritores, hombres públicos, maestros y estudiantes. Mientras me alejaba de la tumba me acompañó una mansa lluvia; y yo pensaba, mientras llegaba al vehículo, alguien vendrá igual que yo, en silencio, dentro de cien años, a rendir honor a la tumba de este poeta.

Cementerio Cristo Redentor

3 de junio de 2013

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Los avatares de la ficción

Los avatares de la ficción

Por Rafael García Romero

Todos los plazos se cumplen y aquí tenemos con nosotros, en la XVI Feria Internacional del Libro, invitado por el Ministerio de Cultura de la República Dominicana a Edmundo Paz Soldán, escritor de Bolivia, novelista latinoamericano. Un escritor joven con una aquilatada trayectoria en las letras de la región con una sólida internacionalización.

El hecho de que ya sea escritor le da otras calidades, y otros oficios. De ensayista, de profesor, de teórico de la literatura, de traductor; y, sobre todo, de conferencista itinerante, que puede estar hoy en nuestro país y dentro de varios días en otras naciones del mundo, llevando a los oídos parte de lo que mediante la palabra impresa ya tienen muchos de sus lectores, y que beben o alimentaron a través de sus libros, de sus ensayos, de sus novelas, pero mejor y compartidas con mayor sentido de propiedad y pertenencia, con más sentido de cercanía con él, ahora, entre nosotros.

Esta visita de Paz Soldán, fruto de la invitación del Ministerio de Cultura, es una excelente ocasión que la aprovechamos todos, él y nosotros, como un motivo de conocimiento y reconocimiento.

De conocimiento por parte de nosotros, ya que nos ponemos en contacto con un interesante escritor, que fruto de que vivimos en un mundo sin fronteras, gracias a la web, podemos tener buenas noticias de él, pero debido a los avatares y urgencias de nuestro mercado del libro, apenas tenemos dos o tres títulos de sus obras entre nosotros.

Una lástima que sea así no solo con Paz Soldán, sino también con la inmensa mayoría de los escritores latinoamericanos de su estirpe. A veces, nuestra condición de isla nos aísla más de lo inimaginable.

El encuentro, también, es un motivo de reconocimiento para los que ya lo conocían; y sobre todo para él, que  puede hacer el camino de doble vía, de conocimiento y reconocimiento, sabiendo, todos, sus raíces, que nació y vivió en Bolivia, que emigró a Estados Unidos, donde vive, escribe y se desplaza a España y otros diversos países de América y el mundo.

El deber de anfitrión me obliga a decir lo que ya ustedes saben. Vamos a compartir con Edmundo José Paz-Soldán Ávila (nombre completo del escritor ofrecido como primicia) que nació Cochabamba, Bolivia, en 1967, que es un escritor boliviano y uno de los autores más representativos de la generación latinoamericana de la década de 1990, conocida como McOndo.

¿De dónde nació este nombre cuya fuerte referencia fonética nos remite a un gran acontecimiento editorial de la literatura latinoamericana?

El propio Paz Soldán ofrece una explicación breve e iluminadora:  “McOndo”, publicada en 1996, “fue una antología más visceral que meditada. Fue como dar un portazo para demostrar que nos habíamos saturado del realismo mágico. Pero visto con cierta perspectiva “McOndo” se ha convertido en un referente de nuestra generación. De hecho, de los 17 autores que la componen 8 o 10 tienen hoy carreras literarias muy sólidas”.

La carrera de él constituye el botón que nos sirve de muestra, ya que ha sido merecedor de reconocidos galardones como:

Premio Erich Guttentag (1991), Premio Juan Rulfo (1997) y Premio Nacional de Novela de Bolivia (2002).

Autor de los libros de cuentos:

Las máscaras de la nada,1990.

 Desapariciones, 1994.

 Dochera y otros cuentos, 1998.

Amores imperfectos, 1998.

Algunas de sus novelas publicadas son:

 Días de papel, 1992.

 Alrededor de la torre, 1997.

 Río fugitivo, 2008.

 Sueños digitales, 2000.

 La materia del deseo, 2002.

 El delirio de Turing, 2003.

 Palacio Quemado, 2006; y

 Los vivos y los muertos, 2009.

A él, al hombre y escritor Edmundo Paz Soldán, no lo conocía personalmente hasta el día de hoy; y sin embargo, hay una importante coincidencia entre él y yo, y que nos conecta a través de las intrincadas líneas del destino, y que tiene que ver mucho con el tema que abordará en su conferencia.

Un cuento de él titulado “Dochera”, con el que ganó el premio Juan Rulfo, y un relato mío “Un hombre, Claudia y los recuerdos felices”, están reunidos, junto a otros cuentos de importantes cuentistas latinoamericanos, en la antología “Contar es un placer”, de Emmanuel Tornés Reyes, publicado en el 2007.

En fin, los avatares de la ficción nos abrió una puerta de coincidencia en el pasado y hoy, seis años después, el imperio de la verdad y la vida nos reúne en este importante compromiso.

 A él, a Edmundo Paz Soldán, la inteligencia y la multitud de compromisos, reitero, le aconsejó sentar residencia en Estados Unidos, y se ha convertido en un escritor del mundo, que habla inglés y piensa en español en la medida que habla ese idioma universal, y que a muchos le da la sensación de vivir entre dos mundos, cuando lo hacen.

Y de eso se trata, precisamente, la conferencia que tendremos hoy con Paz Soldán, la palpitante realidad que viven lectores y escritores en esos dos mundos que se debaten, a veces, fragorosamente, y otras veces forman parte de un matrimonio en perfecta armonía: uno llamado verdad (vale decir, vida real) y el de la ficción, conocido como universo del intelecto y  la imaginación.

El modo en que la realidad está en la ficción, plantea Sergio Ramírez, ha sido un debate que los escritores hemos tenido siempre, pero nos interesa también el modo en que la ficción está en la realidad, cómo influye la ficción sobre la realidad. Porque las ficciones también tejen realidades.

De manera pues que los dejo con nuestro escritor invitado, Edmundo Paz Soldán, que nos hablará de estos dos mundos, algunas veces enfrentados, y otras veces unidos indisolublemente, imbricados, como dos caminos que, inevitablemente, confluyen : “Verdad y ficción”, y ya veremos qué tipo de calidad, fascinación y armonía cobrarán a través de sus palabras.

Amigas y amigos, quiero dar las gracias por su presencia a Ruth Herrera, editora anfitriona de Paz Soldán, y al escritor Nan Chevalier, coordinador en la XVI Feria Internacional del Libro del programa de las Conferencias Magistrales, quien hizo posible la magia de este momento; y los invito a que disfrutemos todos de esta indudable gran conferencia.

Auditorio del Museo de Arte Moderno,

Santo Domingo, sábado 27 de abril de 2013

La literatura en tiempos de Facebook

La literatura en tiempos de Facebook

Por Rafael García Romero

 “Para Obama, con afecto”, escribió Hugo Chávez en la primera página en blanco del libro “Las venas abiertas de América Latina” y se lo entregó al presidente de los Estados Unidos durante la V Cumbre de las Américas, hecha en el estado caribeño de Trinidad y Tobago, del 17 al 19 de abril de 2009.

 Los medios de comunicación reseñaron –testigos con alcance global; y más aun, dignos de alta credibilidad– que el  sucesor de George W. Bush en la Casa Blanca saludó al presidente venezolano Hugo Chávez con un cordial “¿cómo estás?” en español, al tiempo que le agradecía el regalo; y, acto seguido, mostró sonriente el libro a los fotógrafos antes de continuar la reunión.

Esa foto de los dos mandatarios sosteniendo la obra le dio la vuelta al mundo. Las imágenes muestran cómo ese libro, de manera inusual hizo un pequeño tránsito y pasó de las manos de Chávez a las manos de Obama. En realidad, eso que podría tomarse como un pequeño tránsito significó el viaje más largo y significativo que haya hecho una publicación latinoamericana en la historia contemporánea de nuestros pueblos.

El mensaje es el viaje, podríamos decir ahora. Las manos de Hugo Chávez representaban, en ese momento, más que un país, una región: Latinoamérica; y las manos del presidente venezolano hicieron ese gran viaje, traspasando fronteras, espacios aéreos imaginarios, hasta llegar a las manos de Barack Obama, otro país, varias fronteras, cientos de kilómetros y aduanas abiertas; y, sobre todo, otro idioma, otro mercado.

Podrán decirse muchas cosa sobre esta obra de culto de la izquierda latinoamericana –dice Jorge Volpi–, que es maniquea o extremista, que distorsiona o exagera, pero nadie sale indemne de su lectura: ante este abigarrado relato de las vejaciones –en su mayor parte ciertas– que América Latina ha sufrido a manos de Estados Unidos, uno no puede sino terminar escandalizado. Publicada en 1971, y elevada al inmediato rango de best seller en lengua española –setenta ediciones hasta 2007–, no esconde su interpretación marxista ni sus ataques al capitalismo y al imperialismo.

Una vez más ese libro demostró que la literatura no tiene fronteras. El idioma también emigra, cuenta historias, pasa balance y consigue que las cosas se aclaren impidiendo el olvido y levantando la voz hasta acorralar y pulverizar el silencio, la injusticia, el dolor, la barbarie.

El libro “Las venas abiertas de América Latina” viajó hasta Estados Unidos y se colocó en las manos del poder más grande del mundo, prácticamente fue depositado en las manos del hombre que representa el Primer Mundo. Las manos hicieron de puente, el puente resistió la carga que transitaba por él. No resultó simple saberlo en aquel momento; y por eso tuvo un profundo sentido.

La modernidad, en el mundo de hoy, tiene sentido gracias a Estados Unidos, el país que más incidencia tiene en la era global, ya que dispone del sistema satelital más amplio, seguro y sofisticado del planeta; y precisamente, ese sistema hizo llegar a todos los países de la Tierra, en tiempo real –y solo necesitó cuarenta y cinco segundos–, el momento que se tomó la entrega del regalo.

Ese momento quedó atrapado en el tiempo, como una cápsula de la historia. Ese momento habló y su voz fue escuchada por cientos de millones de seres humanos. “El libro está entregado”, eso dijo. El mensaje llegó. No importa la suerte que haya corrido luego, en qué rincón se quedó, o de bajo de cuántos libros estará ahora en la Casa Blanca, si es que llegó hasta allí.

Los periódicos difundieron otra historia asociada a ese momento. Hay dos versiones, la más corta se resume en dos líneas: El libro “Las venas abiertas de América Latina” se convirtió de la noche a la mañana en el segundo de más ventas en Amazon.com, la principal tienda en línea de Estados Unidos.

Una verdadera proeza en el mundo de la literatura. ¿Quién se lo podía imaginar? Ni con el poder del augurio. Ese libro pasó del puesto 60.280 al segundo de la tabla de ventas del portal Amazon. Indudablemente que las manos de dos hombres poderosos influyeron en ese impresionante acontecimiento.

Desde su aparición –y volvemos de nuevo a Volpi–, cientos de libros han tratado de descalificar a Galeano, pero ninguno se ha mantenido vigente durante casi cuatro décadas (y menos escalar al puesto dos de Amazon.com). El autor de “Las venas abiertas de América Latina”, Eduardo Galeano  nunca se imaginó tampoco ese momento; y sin embargo, tuvo la medida de precaución de escribir el libro y el tiempo hizo el resto.

El resto es lo que sucedió muchos años después, cuando el libro llegó un día a manos de Hugo Chávez y que el carismático líder se tomara su tiempo para leerlo; y luego de hacerlo que se iluminara en su cabeza la idea final de entregarlo nada más y nada menos que al presidente de los Estados Unidos. En ese momento la obra hizo que él, Eduardo Galeano, también viviera esos cuarenta y  cinco segundos como parte de un día inolvidable y de  gran satisfacción. La sorpresa de ver como él, su libro y la causa que defienden vivían una segunda era de oro, un nuevo escenario con las redes sociales al servicio de la verdad.

El presidente Barack Obama, si todavía hoy conserva “Las venas abiertas de América Latina”, quizá no sepa qué hará con ese libro.

El hecho es que ya lo hizo, sin darse cuenta.

Incidencia del escenario en la narrativa Latinoamericana

Incidencia del escenario en la narrativa Latinoamericana

Por Rafael García Romero 

La historia no registra el momento preciso cuando el hombre aparta el paisaje del todo, de la naturaleza bruta, pero cuando lo hace inmediatamente  se vuelve escenario. Con el paso del tiempo el ojo del artista plástico lo explota  como un recurso visual pictórico. Es el primer valor que tiene. Su entrada en los cuentos y novelas, como parte de la literatura, vendrá después. Aunque hay temas de paisajes rupestres en cuevas y utensilios de uso domestico, a los chinos se le atribuye el descubrimiento y uso del paisaje para el gozo estético, ya que en el siglo V lo trabajaron en sus pinturas. La explicación está en  que sus éticas religiosas como el budismo y el brahmanismo tenían una visión estética de la naturaleza, lo que fue muy favorable para la aparición y documentación visual del paisaje. Desde las pinturas rupestres hasta casi el romanticismo, la naturaleza no aparecía nunca en las obras pictóricas cómo paisaje.

El paisaje o escenario tiene un uso muy particular cuando entra en la literatura, a través de las novelas románticas y del periodo criollista, válido de manera muy particular para algunas literaturas regionales. Es el recurso que permite al escritor presentar mediante la fuerza de las palabras el mundo que habitan los personajes de la historia. Es con el paisaje que trabaja y prevé todo lo que el lector debe ver en un cuento.

No se trata de hacer geografía narrativa. El paisaje constituye esa área de la superficie terrestre escogida intencionalmente para que se convierta en el espacio de interacción de los diferentes personajes presentes en la historia y que tiene el valor de producir una referencia visual en el lector.

Todo paisaje está compuesto por elementos que se articulan entre sí y que aparecen en la historia porque inciden en  la acción humana o el comportamiento psicológico de los personajes.

De ahí que el paisaje sea concebido como un espacio organizado a conveniencia del escritor, constituye el marco estético de la actividad humana, forma parte de los nexos reales que necesitan los personajes para anclarlos en la historia.

El paisaje, en todo momento, constituye un recurso útil y de primer orden en los vínculos humanos y sus asociaciones necesarias. Ayuda a los lectores a comprender cómo y en qué lugar los personajes ponen los pies sobre tierra firme.

Para trabajar el paisaje en un cuento hay que tomar en cuenta el lugar que ocupan en la historia el espectador –que hace de personaje o narrador–, el paseante o personaje que se desplaza; y, por último, el lector, que forma parte de la historia fuera de la historia. Sencillamente porque no existe una estética del paisaje hasta que ésta sea organizada o asumida por el lector, y para esto el escritor tiene la responsabilidad de identificarlo, reproducirlo de manera eficaz, con las palabras necesarias.

Hay cuatro escritores que trabajan el paisaje transformado en escenario con un valor narrativo excepcional y ofrecen al lector un pasaje que envuelve, fascina y abruma. Son ellos Juan Carlos Onetti, Juan Bosch, Rafael Ramírez Heredia, Mempo Giardinelli y Roberto G. Fernández. A través de ellos veremos cómo incidió el paisaje con su carga visual en la literatura Latinoamericana.

Onetti y el escenario revelador

En el cuento "La araucaria", de Juan Carlos Onetti hay un manejo paradigmático del escenario y que se fortalece, a la hora de examinar la conducta de los personajes, con la observación, muy certera, que hace Antonio Muñoz Molina. Explica él que a los personajes de Onetti les gusta inventar, cuentan mentiras y les agrada oírlas; pero también son proclives a "dotarse de vidas falsas a través de la credulidad del que escucha".

En "La araucaria" una mujer al borde de la muerte hace llamar al padre Larsen y a través del recurso de la confesión revive un pecado de incesto. El sacerdote la escuchó:

            Con mi hermano desde mis trece años, él era mayor, jodíamos toda la tarde de primavera y verano al lado de la acequia debajo de la araucaria.

La confesión se hace delante del injuriado. El hombre, antagonista y personaje de equilibrio en la historia, tiene una participación muy fugaz, pero importante. En apenas tres líneas, Onetti dimensiona su presencia: "El hermano se apartó de la pared, dijo no con la cabeza y adelantó una mano hacia la boca de su hermana".

En el mundo cerrado de los tres personajes la confesión puede ser verdad o mentira. La actitud del hermano es ambigua. No importa lo que el padre Larsen piense. No importa que le diga al hermano de la mujer:

            Déjala mentir, deja que se alivie. Dios escucha y juzga.

En cuanto a Onetti, la última línea del cuento resulta reveladora, no sólo porque define su estructura fundacional y el proceso lógico de la narración llevada por su autor desde el principio, entre la suficiente luz y la necesaria sombra, sino porque ahí, ante la cara del lector surge la grandeza del escritor.

La mirada de un hombre construye todo el cuento y el final, pero es una construcción perfecta y de doble vía, porque sin el cuento, tampoco habría personajes y por tanto no tendríamos a ese hombre cauto, avisado, perspicaz, con un agudísimo sentido de la observación, pero que el lector sólo podrá percibir de manera inmediata, pura y total cuanto llega a la última línea de “La araucaria”.

El padre Larsen es un singular árbitro en el mundo de una moribunda, a la que el tiempo se le agota. En ese mundo la confesión es el eslabón que vincula íntimamente a los tres personajes. El tiempo corre peligrosamente y el padre tiene la responsabilidad doble de ver y juzgar la confesión.

Todavía cuando dice al hermano: "Déjala mentir, deja que se alivie. Dios escucha y juzga" no está convencido y su conciencia de padre se mueve entre la gravedad de uno y otro pecado. El pecado de la mentira y el otro quizá peor: el incesto. Si la mujer no miente hay un solo pecado: el incesto. El padre tiene que decidir de qué lado está la verdad. Dónde está el pecado y a cuál de los dos absuelve.

La solución está en el final. Juan Carlos Onetti utiliza en ese final ocho palabras. Escribe: “El padre Larsen buscó sin encontrar ninguna araucaria”. 

 La frase impone así el equilibrio del cuento. La mujer mintió y con esa verdad que descubre el padre Larsen cae y cesa toda la maraña de la incertidumbre.

Juan Bosch y el escenario criollo

El fenómeno del retrato en la literatura de Juan Bosch hay que estudiarlo, para entenderlo, tomando en cuenta varios escenarios. El primero que llama la atención es la época de inicio del escritor, ya que estamos hablando del primer cuarto del siglo veinte, periodo durante el cual se conocen, sobre todo a través de los periódicos de circulación nacional, los primeros cuentos.

Una época, además, caracterizada por el incipiente desarrollo del cine mudo, en blanco y negro. Muy poco difundido en la Republica Dominicana; y sobre todo, y gracias a estas precariedades, un terreno muy fértil para el incentivo de la palabra como medio para hacer retratos. En ese periodo de tiempo había, en el plano de la literatura, una fuerte incidencia del costumbrismo, y la rama nacional, llamada criollismo.

La literatura de Juan Bosch, debido a esos factores, es una cantera impresionante de paisajes literarios, tomados como calco de la naturaleza rural y que también reflejan la vida de sus personajes tópicos, propios del ambiente.

El paisaje constituye un apoyo vital para la literatura de Juan Bosch, al que recurre desde su primer libro Camino real, publicado en 1933. En el cuento “La mujer” el escenario es fundamental en el desarrollo de la trama. Tanto incide el escenario que se incrusta, forma parte de la carne narrativa del cuento, llega a tener tanto valor este recurso que sin Juan Bosch proponérselo lo hace formar parte de una segunda historia en todo el cuento, independiente, firme y sólida.  El escenario el punto de apoyo que empieza el cuento: “La carretera está muerta. Nadie ni nada la resucitará. Larga, infinitamente larga, ni en la piel gris se le ve vida. El sol la mató; el sol de acero, de tan candente al rojo, un rojo que se hizo blanco. Tornose luego transparente el acero blanco, y sigue ahí, sobre el lomo de la carretera”. Y el escenario, como un péndulo que describe un trayecto, termina la historia: “Pero sobre la gran carretera muerta, totalmente muerta, sólo estaba el sol que la mató. Allá, al final de la planicie, la colina de arenas que amontonaron los vientos. Y cactos embutidos en el acero”.

El cuento “La mujer” es uno de los textos más breves de Juan Bosch y uno donde el escenario es un recurso más conscientemente explotado.

A los lados (de la carretera) hay arbustos espinosos. Muchas veces la vista se enferma de tanta amplitud. Pero las planicies están peladas. Pajonales, a distancia. Tal vez aves rapaces coronen cactos. Y los cactos están allá, más lejos, embutidos en el acero blanco.

El escenario, con pocas palabras, le ayuda a establecer marcadas diferencias, pintar la pobreza: “También hay bohíos, casi todos bajos y hechos con barro. Algunos están pintados de blanco y no se ven bajo el sol. Sólo se destaca el techo grueso, seco, ansioso de quemarse día a día. Las cañas dieron esas techumbres por las que nunca rueda agua”.

La presencia de Quico, un personaje clave para el desenlace del cuento, también aporta sus ojos, y el escritor consigue que el lector vea todo lo necesario para que se haga la idea de un paisaje agreste, una zona vasta y despoblada, sin un alma de socorro a quien recurrir en muchos kilómetros.

Así, cuando Juan Bosch escribe: “Tendió la vista”, se refiere a Quico, que mira “la planicie, la sabana. Una colina lejana, con pajonales, como si fuera esa colina sólo un montoncito de arena apilada por los vientos. El cauce de un río; las fauces secas de la tierra que tuvo agua mil años antes de hoy. Se resquebrajaba la planicie dorada bajo el pesado acero transparente. Y los cactos, los cactos coronados de aves rapaces.”

La primacía del escenario sensorial  

El  escritor es responsable absoluto de la aparición de un paisaje en la historia que cuenta, muchas veces como personaje y todas las veces como autor. Se trata de un recurso propuesto, que ocupa un espacio narrativo de forma intencional, que le permite hacer una compilación de sucesos, de temas, de objetos, de elementos, y que forma parte de un solo cuadro, de una mirada intencional.

En el cuento “No son pero son” que figura en el libro “Del trópico” (Editorial Alfaguara, México 2001. “No son pero son”, Pág. 79) Rafael Ramírez Heredia descubre y describe para los lectores un singular escenario. Lo hace con estas palabras: “Desde la mecedora colocada en el corredor Ricardo Román mira el oscilante borde del río. Descubre el panorama pese a los cuarenta años de vivir en ese mismo sitio en que la ciudad se extendió bordeando su casa, la cercanía del cauce y su olor, sus riberas y las luces del otro lado que de débiles y ralas se convirtieron en manchas multicolores”. Pero se trata de un recurso donde el narrador entra en complicidad con el personaje Ricardo Román. Se trata de un narrador que hace de “medio” para que veamos primero a un Ricardo Román sentado en una mecedora colocada “en el corredor” y que “mira el oscilante borde del río”.

El escenario en “No son pero son” es fundamental, ya que constituye no solo un espacio narrativo, sino el lugar clave para situar a un lector que entra de manera privilegiada a una singular historia que se nutre del presente y los recuerdos que atormentan a Ricardo Román sentado en una mecedora.

El uso del paisaje como incidental en el curso del cuento no es muy frecuente. Algunos autores recurren a él y al mismo tiempo le dan un valor comparativo, de apoyo para alguna escena, y siempre con el propósito de darle cuerpo y fuerza. Eso lo vemos en el aprovechamiento que hace Rafael Ramírez Heredia (Pág. 338, 339. Editorial Alfaguara, México, 2005) en su novela La Mara:

 “…lo asientan en el suelo sobre las piedritas  filosas que se usan junto a las vías y todo está negro, las luciérnagas se han espantado, lo dejan solo con el dolor y con el murmullo de los hombres a los que apenas divisa, delineados contra la negritud del cielo, como árboles torcidos que meten sus ramas a la quietud del camino”.

Un escenario fugaz

En el cuento “Encrucijada” (Editorial Popular, España, 2002. “Encrucijada”, de Roberto G. Fernández, pág. 74), de Roberto G. Fernández, aparece un fugaz escenario, pero con una importancia capital para el cuento.

Veamos cómo lo consigue el autor a través de María de las Mercedes del Risco Castellanos, sencillamente Mercedes, un personaje clave y de fuerza en la historia del cuento:

“Matilde del Risco Castellanos jamás llegó a tener familia. Felipe, su esposo, murió dos días después de la boda. Su muerte fue una verdadera tragedia, tan joven, tan lleno de vida. Se parecía a Clark Gable. Habían ido a Mayajigua, de luna de miel, y Felipe hacía alardes de jinete. Estaba tronando, cayó un rayo y el caballo se desbocó con el estruendo. Felipe no llegó a ver la rama baja del algarrobo en dirección a las cabañas de los enamorados. El caballo llegó a la casa con el cuerpo decapitado de Felipe. Cuando mi hermana lo vio, quedó muda. Un año entero estuvo sin hablar.”

Las características de un paisaje sirven a Mempo Giardinelli (“Subidos de tono, cuentos de amor”. Editorial Norma, Pág. 17) de manera excepcional, para apoyar la descripción de un “muchacho bello, de cuerpo atléticamente  trabajado y ojos celestes, muy claros, del color de esa porción de cielo que se ve, a las seis de la tarde, sobre el horizonte verde de la selva y debajo de una tormenta de verano.”

Marca indeleble

Marca indeleble

Por Rafael García Romero

El mes que empezó hace varios días y que finalizará el 31 pasará a la historia como un periodo con dos presidentes. Ambos de un mismo partido. Uno que entrega y otro que recibe el poder.

La historia queda con el que se marcha; y el destino de todos los dominicanos pasará a manos de quien recibe.

Importará, en primer lugar, lo que recibe el nuevo presidente de manera simbólica con el traspaso de la banda presidencial y que será colocada en su pecho. En ese momento, con los símbolos patrios de la nación, también recibirá las palabras históricas y emblemáticas: “Dios, Patria y Libertad”.

De esta forma, a través de la banda presidencial, se le hace responsable del destino del país durante cuatro años y de todos y cada uno de los dominicanos y extranjeros que vivan aquí o lleguen en condición de turistas durante ese periodo. Se le entrega el Himno Nacional en su versión completa. Se le entrega y recibe la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Constitución de la República y la responsabilidad de formar un gobierno idóneo, articulado y encarnado por hombres y mujeres compromisarios con lo que habrá recibido.

El país tiene la férrea esperanza de seguir transitando un camino seguro, como lo ha hecho hasta ahora.

El presidente Danilo Medina dará el 16 de este mes un paso al frente, un paso que simbólicamente pondrá al país ante la puerta de un tiempo distinto, una puerta que él tiene el compromiso de abrir.

Una vez abierta esa puerta entrará él y todo aquel que designe para acompañarlo. Ese momento representará la entrada a la casa de la democracia, la cual albergará a los ciudadanos del siglo pasado y a los nuevos ciudadanos.

Vientos fuertes golpearán esa puerta y toda la casa con un claro propósito.

El presidente sabe que de él dependerá que esa cosa no suceda.

Gobierne, señor presidente, con dignidad. “Eso que no se vende ni se deja comprar” –ya lo dijo José Saramago-, “y que es para el ser humano el grado supremo” de la condición humana. No hay mejor blindaje. Sí, gobierne y hágalo abrazado de la dignidad. Así podrá gobernar lúcido y puro, de manera pulcra cada segundo, cada día y todos los días de su mandato; y hágalo totalmente consciente de su responsabilidad.

Imprímale a su gobierno esa marca indeleble, desde el primer día.

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Ministerio de Educación reconoce al escritor Diógenes Valdez

Ministerio de Educación reconoce al escritor Diógenes Valdez

El Ministerio de Educación, a través de la Dirección General de Cultura, y en el marco de la XV Feria Internacional del Libro, entregó el “Botón dorado de la Educación” y una placa de reconocimiento al reputado escritor dominicano y Premio Nacional de Literatura, Diógenes Valdez, quien afirmó que “en este momento la educación está en unas manos capacitadas”.

Valdez, quien habló desde el auditorio “Enriquillo Sánchez Mulet” del Pabellón Maya del Minerd en un acto que fue transmitido en vivo a todo el país por Radio Educativa Dominicana dijo emocionado que agradecía que el homenaje se le rindiera en la actual administración de la licenciada Josefina Pimentel.

“Agradezco muchísimo que haya recibido este reconocimiento porque viene de parte de alguien que conozco desde hace tiempo, alguien a quien yo aprecio y alguien de quien yo me siento orgulloso de ser su amigo”, significó el laureado escritor refiriéndose a la ministra de Educación.

Señaló que en su caso no va a decir que el homenaje es inmerecido. “No. Yo creo que he trabajado para que compañeros y compatriotas, mis colegas, reconozcan por lo menos el trabajo que yo he llevado a cabo”, agregó Valdez.

“Y qué bueno que lo hacen cuando uno puede disfrutarlo porque la tradición en este país ha sido rendirle homenaje a los grandes escritores, –todavía no he llegado a esa categoría–, pero ha sido tradicionalmente rendirle homenaje cuando ya no están”, expresó.

Dijo que agradecía mucho las palabras sinceras y de amigo de mucho tiempo de Rafael García Romero, Director General de Cultura quien habló en representación de la ministra de Educación, la licenciada Pimentel.

Respecto al discurso previo que pronunciara García Romero para recibirlo, aclaró “entre amigos” que más que marcar un camino en el oficio de escribir, crear ficciones y hacer literatura “yo lo que he pretendido siempre es ser una especie de testigo de mi tiempo”.

“Quiero dar constancia de los problemas que aquejan a la sociedad a través de la escritura; la sociedad en que vivo”, agregó el Premio Nacional de Literatura 2005.

Explicó que normalmente hay muchos escritores que se van al pasado a buscar sus temas. “Yo he tratado siempre de encontrar los temas en el tiempo en que vivo; trasladar a la página en blanco esos problemas y encauzarlos por una ruta que pueda levantar el ánimo a los lectores o pueda servirle como una forma de enseñanza”, agregó el artista de la palabra escrita.

Resaltó que a través de los géneros del cuento y de la novela trata de que los lectores aprendan y que cuando ha tenido que dar su opinión de cualquier escrito de sus colegas lo ha hecho con la mayor honradez posible, la mayor conciencia y el mayor respeto.

“Porque si algo me caracteriza es que yo tengo un gran respeto por la labor que llevan a cabo todos los colegas, todos los escritores dominicanos porque más que bien todos hacemos de ese trabajo la mejor intención”, señaló.

Agregó que “a veces tenemos suerte, a veces no tenemos suerte, hay veces que nuestras cosas agradan pero cuando no agradan tampoco no debemos sentirnos enojados ni defraudados, simplemente no pudimos alcanzar ese punto alto que uno pretende cada vez que se enfrenta con una página en blanco”.

Volviendo con el reconocimiento, dijo que había recibido muchos homenajes pero que agradecía el del Ministerio de Educación en particular, porque por mucho tiempo la entonces Secretaría de Estado de Educación que hoy es un Ministerio fue su segunda casa.

“Trabajé allí por unos 20 años y tuve la oportunidad en ese lapso de tiempo de aprender muchas cosas”, significó.

Recordó que aprendió a manejar un ordenador cuando estuvo en la Secretaría de Educación como corrector de estilo y que nunca ha olvidado todos sus compañeros de trabajo, que de una forma u otra “me echaron la mano y me han permitido que, más que bien, yo pueda facilitar la propia labor que llevo a cabo, porque indiscutiblemente hay mucha diferencia entre trabajar en una máquina mecánica que en un ordenador”.

Por su parte, el Director General de Cultura, momentos antes de entregar junto a la Sub directora Sarah Merán el botón dorado y la placa de reconocimiento al distinguido y laureado escritor lo consideró un monumento viviente de las letras nacionales en el tránsito de haber pasado de un siglo a otro en el ejercicio de la creación literaria.

Recordó que Valdez desarrolló prácticamente toda su productividad en el pasado siglo XX y que aún nos damos el lujo de tenerlo entre nosotros porque tiene el aliento que le da esa fuerza vital para seguir viviendo y escribiendo.

“Estamos en presencia de uno de los más grandes escritores dominicanos” sintetizó García Romero, quien se dirigió al selecto público compuesto por gente de la cultura, profesores, alumnos y alumnas del liceo La Javilla de Villa Mella.

En el acto también fue presentado el cantante popular Víctor del Villar quien interpretó las canciones “La dueña del barrio” y “Canto a las flores”. Estuvieron presentes el procurador fiscal Alcedo Magarin y David Hernández Martí junto a otros artistas que se dieron cita como Virna García, Yiyo Robles y Manuel Frías. 

Los días chilenos de Juan Bosch

Los días chilenos de Juan Bosch

Por Rafael García Romero

El quehacer político de Juan Bosch lo llevó a vivir parte de su vida en diversos países, muchos de Europa, algunos de Latinoamérica, como Chile, donde tuvo que emplearse en los oficios más inusuales e insólitos para vivir.

En el libro “Los días chilenos de Juan Bosch”, escrito por Luis Alberto Mansilla, se cuenta la vida que llevó el autor de “La Mañosa” en el país del poeta Pablo Neruda; y que empieza el 28 de junio de 1955, cuando él contaba 46 años de edad. En la fecha indicada entró por el aeropuerto Los Cerrillos, de Chile; y lo recibió entonces una modesta comitiva de cinco personas.

El Banco de Reservas acaba de publicar la segunda edición de ese libro. Su autor recabó datos de la vida del político y escritor. La vida que llevó Juan Bosch en Chile corresponde al siglo pasado. En República Dominicana vive una generación de hombres y mujeres que conocieron al carismático líder muchos años después. De manera que el libro está cargado de datos totalmente desconocidos para esa inmensa mayoría de dominicanos.

Vicente Bengoa Albizu es el artífice tanto de la primera y la segunda edición del libro. La primera ya cumplió 11 años, hecha cuando el actual administrador del Banco de Reservas era superintendente de Bancos.

El Juan Bosch de edad media, que vivió en aquel país sudamericano nos ofrece lecciones muy humanas y esenciales de cómo un hombre, a cientos de kilómetros de su país de origen, consigue hacerse a sí mismo. A ese Juan Bosch de entonces Vicente Bengoa, lo define como un hombre que no le teme “al trabajo por poco convencional, humilde o duro que éste sea”.

En el libro se ofrecen datos acerca de inusuales trabajos a los que se dedicó para vivir honradamente, como fueron su incipiente y fracasada incursión en el mundo del espectáculo, al formar en Barcelona una compañía artística llamada “Variedades; además de ser anunciador con un megáfono en las calles de las funciones de un circo,  y trabajar como albañil en la construcción de un teatro en Curazao.

Juan Bosch llegó a Chile con el propósito de dedicarse a escribir y publicar sus libros de cuentos, algunos de historia y ensayos de diversa índole, pero no quería ser protegido por nadie, por lo que instaló un taller de reparación de batería de automóviles. Allí llevó una vida modesta, con muchas limitaciones. El producto de su trabajo era irrisorio, pero suficiente para pagar su vida y los compromisos asumidos durante su residencia.

La literatura fue, inicialmente el destino que se trazó para él Juan Bosch. Nada halagüeño, al principio, con sus tropiezos y sinsabores. Acogido por una cantidad de amigos y compañeros de exilio en diversos países. Al respecto, Bengoa Albizu comentó que “Bosch, al igual que otros grandes escritores e intelectuales de fama universal, antes de alcanzar el reconocimiento pleno por su obra y accionar político tuvo que ejercer, por diversas circunstancias de su vida en el exilio oficios inusuales, que para quienes sólo conocen la época luminosa y de gloria, resultan casi inconcebibles”.

“Este es, precisamente, uno de los grandes méritos de este libro: dar a conocer esas facetas no muy conocidas de un hombre de genio indiscutible, íntegro y trabajador, que enfrentó la vida siempre con optimismo, coraje y valentía, templándose desde el principio con ese método y disciplina que lo prepararían admirablemente, para ejercer su vocación como escritor y político de incidencia mundial. El resto es historia”, sostuvo el administrador general de Banreservas en la ceremonia donde se puso a circular el libro.

En Chile Juan Bosch mantuvo una estrecha amistad con Salvador Allende, a quien visitaba con frecuencia en su casa, según narró el autor, quien entrevistó a la viuda del fenecido mandatario chileno, Hortensia Bussi de Allende. Ella “lo describió como un hombre sencillo, ajeno a la publicidad y experto en asuntos del hogar”, dijo Mansilla.

Juan Bosch  nació el 30 de junio de 1909, en La Vega, República Dominicana; y murió el 1 de noviembre de 2001. Ensayista, novelista, historiador, educador y político dominicano. Tuvo una fecunda labor como teórico de las técnicas narrativas. A él se debe el ensayo, único en Latinoamérica, titulado “El arte de escribir cuentos”. Bosch fue el primer presidente de la República Dominicana elegido democráticamente por un breve periodo en 1963, luego de la desaparición del dictador Rafael Leónidas Trujillo, que gobernó el país durante 30 años.

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POR NOVENA OCASIÓN, JARABACOA SERÁ LA CAPITAL POÉTICA NACIONAL DURANTE EL FESTIVAL DE POESÍA EN LA MONTAÑA 2011.

POR NOVENA OCASIÓN, JARABACOA SERÁ LA CAPITAL POÉTICA NACIONAL DURANTE EL FESTIVAL DE POESÍA EN LA MONTAÑA 2011.

Una vez más, los versos fluirán desde la loma. El Festival de Poesía en la Montaña (FPeM) llega a su novena edición, que se efectuará, como ya es tradicional, en las instalaciones del Centro Salesiano de Pinar Quemado, Jarabacoa, los días 26 al 28 de agosto.

El evento, organizado por la Fundación Festivales de la Montaña, tiene por objetivo principal promover la literatura dominicana y -de manera específica- el  género de la poesía como alimento del espíritu y bálsamo, puesto que, como recuerda su coordinadora general Taty Hernández Durán, “la poesía es la más pura de las artes”.

Decenas de poetas de todo el país acuden cada año al llamado de la montaña y los ríos, las mesetas y los valles a disfrutar de este evento, convirtiéndolo así en uno de los más importantes de la literatura dominicana, y que empieza a trascender las fronteras de nuestro país con la participación de poetas internacionales. En esta oportunidad, poetas de España y Puerto Rico compartirán sus versos.

Hernández Durán adelantó que el programa contempla un homenaje póstumo al poeta Víctor Villegas, fallecido a principios de este 2011 y otro desde las artes visuales al maestro Roberto Flores, poeta y artista plástico.

También se realizará un reconocimiento especial a la Escuelas Radiofónicas Santa María, al celebrarse su cuarenta aniversario, por ser “eje difusor de la décima como expresión poética popular”, a partir de sus concursos anuales de este género.

Del mismo modo será reconocido el poeta Mateo Morrison, premio nacional de Literatura 2010, por su apoyo decidido y continuo a la realización de ediciones anteriores del FPeM, traducido en su presencia y participación solidarias en este evento.

El programa del FPeM 2011 contará con la realización de varios recitales a cargo de poetas dominicanos y extranjeros de todas las generaciones. Los principales exponentes recitarán la noche del sábado en “Clima de Eternidad”, al igual que los invitados internacionales y la “diáspora” dominicana en el extranjero en “Voces sin Fronteras”.

“La palabra más allá de sí misma” presentará a los principales exponentes de la “perfopoesía” o la “poesía performance”, en un diálogo entre la oralidad y la acción poética.

Los centros educativos de Jarabacoa recibirán la visita de integrantes de la Fundación Literaria Aníbal Montaño de San Cristóbal para realizar un taller de creatividad, además de los recitales “La poesía se pasea por las escuelas”, dentro del ciclo de apertura de este gran evento.

El programa incluye un micrófono abierto de voces poéticas, poesía musicalizada, pintura y poesía, noches de bohemia, con la presentación especial que cada año trae  la Fundación Literaria Aníbal Montaño, y un área especial que ha sido denominada “Café Víctor Villegas”, al igual que el ya tradicional tour ecológico por Jarabacoa “Los poetas versifican en la montaña”.

Escritores galardonados, de reconocida trayectoria intelectual y ganadores de importantes premios nacionales de literatura, tanto de Santo Domingo como de diversas ciudades del país, están invitados y muchos han confirmado su asistencia a la actividad.

Entre ellos pueden citarse Mateo Morrison , Ángela Hernández, José Mármol, Tony Raful, Federico Jóvine Bermúdez, Plinio Chahín, Rafael Peralta Romero y  Nan Chevalier.

También Noé Zayas, Manuel Llibre Otero, Rafael García Romero , Tomás Castro, Rannel Báez, Jorge Piña, Karina Rieke, Patricia Minalla, Rossalina Benjamín, Deidamia Galán, Isis Aquino, Themys Brito y María Faradzel.

Del mismo modo, han confirmado su presencia al llamado de la poesía Ramón Saba, Luis Carvajal, Guido Riggio Pou, Yi-yoh Robles, Sarah Merán, Menoscal Reinoso y Víctor Bidó.

Participarán en el evento “la palabra más allá de sí misma” los artistas de la perfopoesía Johan Mijail Castillo, Reina Lisette Ramírez, Lauristely Peña Solano, Mary Cruz Paniagua y Alexéi Tellerías, contando con la participación internacional de Michelle R.O. y José Santiago Román, de Puerto Rico, quienes realizarán una acción poético-performática durante los tres días del FPeM.  La española Ivonne Sánchez Barea presentará “POEMAS Y COLOR - "mujer conciencia y cosmos" retrospectiva 1991-2011”.

A la convocatoria se suman representantes de talleres literarios organizados por toda la geografía nacional, y colectivos literarios como el Círculos Literario de Sosúa y  de Escritores de Mao, cuyos integrantes alcanzaron recientemente el récord de lectura corrida durante 365 horas.

El FPeM es un verdadero encuentro cultural, un evento que con el correr del tiempo se consolida y se afianza como una de las actividades que con más entusiasmo esperan los escritores dominicanos.

Para mayores detalles se puede visitar el blog del

Festival:www.poesiaenlamontana.wordpress.com

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